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Jesús Ángel Velado
Viernes, 19 de julio de 2013
Los cuidados de la vid

Verano caluroso: tormentas y Oídio

[Img #4499]Las altas temperaturas de estas últimas semanas traen consigo las temidas tormentas veraniegas y, con ellas, las condiciones idóneas para el desarrollo de enfermedades criptogámicas como el Mildiu u Oídio. En éste último vamos a centrar el artículo de hoy. El nombre científico del Oídio, ceniza o polvorín, es el de 'Uncinula necátor', se trata de un hongo parasito que tiene la particularidad de atacar a todas las partes verdes de la planta, restringiendo su crecimiento sólo en la epidermis de los órganos atacados. Puede llegar a producir daños en la cosecha de hasta el 100% y sólo los tratamientos químicos aplicados en tiempo y forma son eficaces para el control de la enfermedad.
En primavera, el parásito invade los pámpanos salidos de las yemas contaminadas. Los filamentos de micelio se desarrollan en los órganos verdes, a los que parasita por medio de haustorios. Cuando las condiciones ambientales son favorables, el micelio emite conidios, que se extienden sobre los órganos sanos situados cerca de los órganos contaminados y germinan y propagan la enfermedad.

Ciclo del hongo
Pasa el invierno como micelio debajo de las pérulas de las yemas, por lo que los tratamientos invernales son inadecuados para llegar a realizar un control efectivo.
En primavera, a medida que el brote crece, el micelio se desarrolla con él produciendo, bajo ciertas condiciones, los llamados 'brotes bandera' donde los mismos se presentan de tamaño reducido y totalmente blancos por la presencia del hongo. A partir de allí se desarrollan varios ciclos durante la estación de crecimiento.

Los síntomas, como decía, se manifiestan en todas las partes verdes de la planta de diferente manera…
Hojas: comienza con moteado clorótico (manchas cloróticas circulares de uno a dos cm de bordes difusos), evoluciona a bronceado, ampollado y contorsionado de las mismas. Si el ataque es intenso la superficie del órgano puede cubrirse con el hongo que se presenta como una pulverulencia blanca a blanca-grisácea generalmente tenue.

Pámpanos: bronceado. Cuando lignifica aparecen típicas manchas aracniformes color rojo-vinoso. No confundir cuando aparecen manchas semejantes pero de color negro.

Racimos: hay dos tipos de ataque:
Ataque temprano: cuando el hongo ataca desde prefloración hasta unos 20 ó 30 días después de haberse producido la misma. Las bayas se presentan pequeñas, duras (por formación de tejido cicatrizal y corchoso que trata de evitar el progreso del hongo) y se cubren con una pulverulencia blanco-grisácea abundante que es el cuerpo del hongo. Tanto la semilla como la pulpa siguen creciendo y como la baya ha perdido elasticidad, termina por rajarse quedando expuesta al ataque de otros parásitos.

Ataque tardío: es el que se produce desde baya algo mayor al grano de arveja hasta envero. Se caracteriza por producir un russeting en la superficie de la baya. Como la parte atacada pierde elasticidad puede rajarse por esa zona quedando expuesta al ataque de otros agentes patógenos.


Susceptibilidad Fenológica
Pámpanos: mientras se encuentren verdes.


Hojas: son más sensibles las jóvenes y la susceptibilidad comienza a decrecer cuando la hoja tiene más de 20 días.

Bayas: desde prefloración hasta baya tamaño grano de arveja son más susceptibles, a partir de este punto comienza a decrecer hasta ser tolerantes luego del envero, debido a la imposibilidad que tiene el hongo de penetrar por la cantidad de azúcar acumulada en las bayas.

Condiciones propicias para el desarrollo del hongo
Este patógeno es poco exigente en cuanto a condiciones ambientales. Temperaturas medias de alrededor de 20-25 °C son óptimas para su desarrollo. Su potencial reproductivo aumenta con humedades relativas de 80-85% y es más agresivo en canopias sombreadas y densas. Debido a ello, esta enfermedad se presenta todos los años y su agresividad está sujeta a las condiciones que se den en la canopia.

Estrategia y medios de lucha contra el Oídio 
Emplear la poda en verde para aumentar la aireación, ya que se crea una ambiente poco favorable al desarrollo del hongo y por otra parte favorece la penetración de los fungicidas.
Destrucción de la madera de poda afectada, con manchas en sarmientos al final de la vegetación.
En la lucha química contra el oídio existe una amplia gama de productos y estrategias de control. Entre los productos destaca el azufre en polvo, con unas limitaciones en cuanto a la temperatura tanto en primavera superior a 18 grados para su eficaz actuación como en verano, no superiores a los 35 grados para evitar quemaduras. Es importante alternar diferentes productos sistémicos para evitar resistencias. Salud. 

 Jesús Ángel Velado es ingeniero agrónomo experto en viticultura.

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2 Comentarios
Fecha: Domingo, 21 de julio de 2013 a las 21:52
Jesús Ángel Velado
Hola Fer, no me gusta hablar de calendarios de tratamiento, soy partidario de tratar cuando es necesario, atendiendo al estado de desarrollo del viñedo y condiciones meteorológicas. En el caso del oidio, es una enfermedad endémica e implantada en nuestros viñedos que se manifiesta todos los años, por lo que hay que tratar en preventivo cada 20 días aproximadamente siempre y cuando no se den condiciones propicias de desarrollo o de infección y tengamos que intervenir antes. Respecto al mildiu, trataremos como decíamos cuando sea necesario, se trata de un hongo diferente y las condiciones de desarrollo también lo son.
Fecha: Domingo, 21 de julio de 2013 a las 14:03
fer
Cada cuanto tiempo sería correcto tratar contra oidio? Se debe tratar al mismo tiempo contra el mildiu.

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