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Rebeca Herreros
Jueves, 22 de agosto de 2013
Entrevista a Eduardo Miguélez, panadero en la comarca

El amor: motivador de acciones que la razón obvia

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Sahagún Digital inicia hoy una nueva sección: ‘Café con roscas’ que estará coordinada por Rebeca Herreros Rueda, licenciada en Periodismo y Comunicación por la Universidad del País Vasco. ‘Café con roscas’ nace con el propósito de dar a conocer los nuevos pobladores de nuestra comarca, aquellos que, una mañana, despertaron diciendo eso de “la ciudad no es para mi”... 

Muchas veces el corazón invade nuestras emociones convirtiéndose en el impulso inapelable y suficiente para actuar por nosotros. El amor, motivador de acciones que la razón obvia por completo fue, en el caso de Edu, el motor necesario para retomar sus orígenes y trasladarse a la tierra que le vio dar sus primeros pasos, juventud y adolescencia, rodeado de lo que supone una vida arraigada a las calles, eras y huertas de Calzadilla de los Hermanillos.
Dejando a un lado las máquinas y el olor a metal de su antigua profesión  donde trabajaba en Derio, se trasladó a este  pueblo de la llanura leonesa para emprender una vida llena de ilusiones y proyectos por hacer, y encontró la paz y la calma, mucha calma.

Sahagún Digital: Supongo que el cambio de la ciudad donde residías con alrededor de 5.600 habitantes a los 145 que hay más o menos en Calzadilla de los Hermanillos, se nota… 

Eduardo Miguélez: Desde luego fue un cambio radical en todos los sentidos. Aunque realmente Derio es una ciudad pequeña, o más bien un pueblo grande, allí tenía de todo,  todos los servicios: farmacias, panaderías, tiendas… y estaba a tan sólo 20 minutos de Bilbao. 
Pero bueno, trasladarme aquí a Calzadilla no me asustaba, sabía lo que me podía encontrar. Toda mi vida ha estado ligada al pueblo, fines de semana, puentes, vacaciones… para mí tampoco iba a ser algo nuevo, venía a “mi pueblo”. Sin embargo, lo cierto es que no es lo mismo estar de visita que desarrollar una vida plena en un entorno rural. 

Recordando tu vida anterior en Derio, ¿qué es lo que más echas en falta?
Quizá sobre todo los momentos con los colegas, el Atleti de Bilbao, salir por San Mamés, las zonas de fiestas (Pozas, Somera…) pero se compensa con todo lo que tengo a mi alrededor, mi familia, amigos y actual mujer.

¿Y qué es lo que más te gusta de tu actual entorno?
Aquí oigo, veo las estrellas, respiro. El sonido de los coches, el tráfico, los atascos… todo queda atrás. En la ciudad hay tantas posibilidades que muchas veces inutilizas tu cabeza, apenas tienes tiempo para pensar. Media hora aquí es totalmente diferente, media hora aquí y la sensación es que el tiempo se detiene.

Parece que el cambio ha sido más que acertado, ¿es cómo te lo imaginabas?
Aún mejor. Ahora salgo a pasear, leo e invierto mi tiempo en actividades que realmente merecen la pena para mí. Este invierno he aprendido a tallar la madera, algo que por ejemplo, no habría hecho de ninguna manera en la ciudad.

Dado que el modo de vida es diferente ¿qué consideras indispensable para vivir en un pueblo como este?
Un vehículo para los desplazamientos, una radio para calmar la soledad de las tardes y noches de invierno, e internet, fundamental. Poder estar al corriente de todo lo que sucede en el mundo y en contacto con todos los que te quieren.

¿Qué mejorarías o cambiarías?
Me gusta todo tal y como está. Que no falten médicos ni escuelas cercanas, la atención a nuestros mayores y un lugar de entretenimiento. Todo lo demás es secundario. 

A tu llegada fueron varios los oficios que ejerciste hasta conseguir tu hueco como panadero de la comarca, ¿Cómo ocurrió todo?
Bueno pues por suerte pude ocupar la plaza del anterior repartidor que ejercía como panadero y me adentré en este mundillo gracias a que confiaron en mis cualidades para desarrollar el puesto.

Cuéntame cómo es tu día a día...
Madrugo, pero no demasiado, cargo mi ‘furgo’ y comienzo la ruta. Visito alrededor de 12 o 15 pueblos, unos 145 kilómetros cada día. La verdad es que todos son bastante pequeñitos, trabajo en la región  más desfavorecida de todo León, la ribera del Cea, donde en casos como el de Castromudarra, tan sólo viven 14 vecinos en invierno, o el caso de Arcayos, con ocho vecinos.

Me imagino que en cada pueblo encontrarás historias que te harán sonreír con el recuerdo…
Mi relación con la gente es más que enriquecedora. Me cuentan cómo era la fiesta de antaño, la vida que llevaban, trabajando ya de niños con ganado. El trato es personalizado, cada vez que abres y cierras la puerta son todos clientes exclusivos, o simplemente iguales. Más de uno me pide recados, como echar la quiniela, traer algo de la ferretería… al final te conviertes en una pieza clave en sus vidas.
Pero si te quieres reír, una vez me pasé un buen rato buscando por la furgoneta la dentadura de una paisana que le salió volando cuando me pedía el pan. Y otra vez, una señora me pidió pan, me dijo que su marido pasaría a pagarlo y, además, me pidió dinero para ir a misa.
También me he quedado sin bocina y he tenido  que bajar a gritar ¡panaderooo! como el pregonero de antaño. (A partir de ese día siempre lleva una bocina de plástico por si le vuelve a pasar).

¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos de tu trabajo?
Aprendes muchas cosas:  refranes populares, anécdotas… Por el contrario, lo más complicado para mí llega con el invierno y la climatología, las heladas y el frío, aunque no sean extremas, te acompañan cada día.

Vamos a poner la vista un poco en el horizonte ¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?
El mañana no existe, solo vivo el presente, aunque siendo realista mi oficio está condenado, la media de edad de mis clientes es muy alta. Pero también me encanta la ganadería, las vacas y cabras. Si no es como panadero pues me pongo a labrar, no es algo que me preocupe.

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6 Comentarios
Fecha: Sábado, 31 de agosto de 2013 a las 17:04
ANTONIO MURCIA
HOLA, EDU, TE HE VISTO SIEMPRE POR LAS FIESTAS DE CALZADILLA Y TE ANIMO A QUE SIGAS LUCHANDO POR LA PROFESION QUE ACABAS DE ELEGIR, SEGURO QUE TE DARÁ BUENOS RESULTADOS; ES CIERTO QUE LAS PERSONAS QUE VIVEN EN LOS PUEBLOS ES MAYOR, PERO IRAN VINIENDO OTROS AL JUBILARSE Y SIEMPRE TENDRAS FAENA; ENHORABUENA POR TU DECISION Y NO OLVIDES QUE EN LOS PUEBLOS EN QUE TRABAJA, TAMBIENN VIVE; RECIBE UN ABRAZO DESDE ALICANTE;
Fecha: Jueves, 29 de agosto de 2013 a las 18:55
Pilar
yo vivo en castellanos a 5km vengo de mataro Barcelona en dicienbre cumplo primer año viviendo aqui todo un desafio
Fecha: Martes, 27 de agosto de 2013 a las 12:15
dice
Edu,eres cojonudo,nunca se sabe si tienes mal dia por que siempre nos recibes con tu sonrisa y eso ya es la leche.
Fecha: Domingo, 25 de agosto de 2013 a las 00:44
vane
Vaya Edu, que buena entrevista,. Te admiro!!!
Fecha: Sábado, 24 de agosto de 2013 a las 09:58
Angel
Di que si. Espero que dures mucho en la comarca, necesitamos gente como tu.Disfruta de lo que te ofrece el cambio.
Fecha: Viernes, 23 de agosto de 2013 a las 13:19
Algil
¡Si señor, valiente y optimista!
Es muy alentador que gente joven busque su "pan" en las zonas rurales. Ellos son los que tienen hijos, compran, etc.
Es una pena que el estado no colabore apoyando la vida rural. Nos ha amontonado a casi todos en las ciudades como verdadero ganado estabulado.
¡Ánimo Edu, adelante!

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