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Javier Robles
Miércoles, 11 de diciembre de 2013

Generación tras generación

Cuando vamos haciéndonos mayores, empezamos a tener historias para contar y, a nivel general, todos tenemos un pasado parecido, vivido, eso si, con mas o menos intensidad. 
Dentro de 50 años, muchos contarán a sus hijos o nietos cómo vivieron el triunfo de la selección española de fútbol en el campeonato del mundo, incluso alguno recordará los nombres de los integrantes del  equipo que realizo tal gesta. 
Muchos, casi todos, recordaremos dónde estábamos el 11 de septiembre cuando cayeron las ‘torres gemelas’ y, desgraciadamente para los españoles, recordaremos también dónde estábamos el fatídico 11 de marzo, cuando el atentado de los trenes. Incluso alguno contará que lo vivió con mas intensidad, pues vivía en Madrid, cerca de alguna estación, trabajaba en algún hospital, de policía… digamos que palpó la tragedia.
Todos recordaremos a Miguel Induráin. ¿Quién olvidará a Fernando Alonso?, el deporte es muy mediático, en tenis tenemos a Nadal, tenemos un rosario de motoristas. Los toreros, José Tomás creo que ya es una leyenda, pero recordaremos la muerte de Paquirri, y así muchos sectores, política, cine, escritores, televisión…
Pero, por qué digo esto… quizá porque todos los acontecimientos y personas importantes quedarán en las hemerotecas y archivos históricos. Hoy tenemos una ‘sobredosis’ de imágenes, vivimos en directo tragedias, guerras y cualquier acontecimiento como si de una película se tratara, parece una locura, pero el futuro lo agradecerá.
La decepción viene con nuestros vecinos, nuestro personaje e historias cercanas, esas personas y acontecimientos que nunca serán grabados y nunca formarán parte de ningún archivo histórico. Esos acontecimientos y personas que viven en nuestra memoria, pero que desaparecen generación tras generación, que se desvanecen, se borran cuando dejamos de hablar de ellos.
Creo que todas las generaciones sin excepción tienen una persona peculiar, diferente, que sobresale de los demás, y no siempre para bien. Yo escuché a mi padre hablar con los de su generación del ‘borracho’ del pueblo, de un señor que componía canciones, de un ‘quinto’ que viajó a Australia… estoy hablando de los años 50 mas o menos, y si ahora Australia está lejos, en aquella época era algo fabuloso; por no hablar de los cientos de acontecimientos relacionados la mayoría con la guerra y la posguerra.
Intento buscar personas que sobresalgan de mi generación y hoy no encuentro. Bueno, un cura descerebrado que dice no se qué de los homosexuales, pero nada mas.
Quizá es porque no nos corresponde descubrir a los personajes de nuestra generación, eso se lo tenemos que pasar a las siguientes generaciones para que sean ellos los que mantengan el recuerdo.


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