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Néstor Hernández Alonso
Domingo, 2 de febrero de 2014

Por Las Candelas, ‘La Rosca’

El día dos de febrero, la Iglesia celebra la festividad de la Presentación del Niño Jesús en el templo y la Purificación de la Virgen María, fiesta conocida popularmente como Las Candelas, cuyo origen se remonta a los cirios que sacerdotes y devotos llevaban en la procesión.
Dicha festividad arraigó plenamente en la cultura popular de mil maneras, hasta el punto que todos los pueblos la celebran, cada uno según sus gustos y situación geográfica (recordamos la abundancia del nombre Candelas en la mujer). En Calzada, ese día se recuerda fundamentalmente por el sorteo de ‘La Rosca’, una virgen dulce hecha por las manos diestras de algún confitero de Sahagún. Alguien, mejor conocedor que yo, debería alabar las virtudes de estos artesanos, su creatividad demostrada muchas veces: en los confites de San Simón, reproducción de los excrementos de los pavos, en las cajas de culebras por Navidad…
Las fuerzas representativas de Calzada -Ayuntamiento y Junta Vecinal o Hermandad de Labradores- organizaban una rifa, de la cual participaban todos los vecinos, comprando varios números o tiras, para el sorteo que habría de celebrarse en Las Candelas. Antes habían encargado la reproducción de una virgen a un confitero de Sahagún, que exponían durante algún tiempo a las miradas y curiosidad de la gente.
Recuerdo la belleza de esta imagen, de considerable tamaño, en la que destacaban la armonía de sus proporciones, la ternura de su rostro, la disposición de las manos, el colorido, azul y blanco, los adornos tradicionales… Una virgen digna de los pinceles de Rafael o Murillo.
Celebrado el sorteo, una familia resultaba afortunada, la cual debía repartir la virgen entre los familiares más cercanos, amigos y vecinos. En muy pocos minutos nada quedaba de la bella imagen: una mano, un brazo, parte de un pie, el manto en trozos eran degustados por jóvenes y mayores, con enorme alegría. En mi infancia, yo viví esta experiencia directamente pues la fortuna fue benigna con mis padres.
¿Qué ha quedado de esta costumbre, tan simpática, vínculo de unión entre la población?... Recuerdos que trato de actualizar en este texto. ¿Quién se lo llevó?... La crisis, no; más bien, la pereza, la falta de humor, el escaso reconocimiento de la cultura popular…
Otra festividad a recuperar. Al menos lograríamos que el día dos de febrero, Las Candelas, fuera más dulce.

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