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Cultura - F-Mérides, por Emilio Vilar
Juan Giraldo
Domingo, 1 de abril de 2018

F-Mérides: E-Pílogo

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Un año, trescientas sesenta y cinco F-Mérides que he tenido el placer de compartir con las lectoras y lectores de Sahagún Digital. Ante todo mis disculpas por los errores, omisiones o algún comentario que haya sido malinterpretado, en ningún caso he pretendido molestar a nadie. Si una recopilación de noticias admite dedicatoria, ésta es para Esmeralda, mi mujer, que ha soportado a regañadientes muchísimas horas de abandono (“F-Mérides o yo”, ha llegado a amenazar). Mi agradecimiento a Sahagún Digital, a Cristina Domínguez, su ‘alma mater’, a las amigas y amigos que han hecho esta sección un poco más dinámica con sus informaciones y comentarios. También quiero destacar la generosidad de Miguel Corral, que ha compartido una interesante información sobre sus antepasados, y sobre todo a las personas que han seguido esta sección. 
Pero empecemos por el principio. Hace cerca de diez años apareció en mi pantalla, casi por casualidad, la tesis doctoral de Jesús Ángel Redondo Cardeñoso publicada por la Universidad de Valladolid, en ella se hace un análisis de las revueltas campesinas en Tierra de Campos, excluyendo a la parte leonesa, es decir, a nosotros. Extrañado y molesto por esta exclusión, decidí buscar en las hemerotecas digitales noticias de estas revueltas en Sahagún, excluyendo al resto del mundo.
La exploración de los diferentes fondos digitalizados me permitió acceder a una ingente cantidad de referencias repartidas por una docena de hemerotecas virtuales. Ahí empezó todo, con la primera referencia a Sahagún en una publicación periódica, concretamente de 1745, desde entonces hasta lo que la actualidad considera prensa histórica, es decir, de hace al menos cincuenta años (aunque ha habido alguna excepción). La información adicional que iba apareciendo, las referencias a poblaciones próximas y el carácter comarcal de Sahagún Digital, me hizo ampliar el objetivo e incluir todo lo relativo a las localidades vecinas, aunque sin realizar una búsqueda específica sobre ninguna de ellas. Hay que decir que es necesaria una permanente actualización ya que constantemente aparecen en la red nuevas publicaciones antiguas digitalizadas.
Ha habido que hacer alguna exclusión para no perdernos en la inmensidad de las miles de referencias a San Juan de Sahagún, Fray Bernardino de Sahagún o Felipe Sahagún. Hemos omitido también algunas que podían ser repetitivas o de menor interés, también aquellas de carácter histórico como las referidas a Alfonso VI o al Monasterio, salvo las que se consideraban de actualidad en el momento de publicarse. También se ha incluido alguna información como la constitución de la Sociedad Obrera de Sahagún en 1870 o el Manifiesto de la candidatura obrera en las elecciones municipales de 1920, que no fueron publicadas por ningún medio, pero que consideramos de gran interés para el conocimiento de nuestra historia reciente. 
En las F-Mérides han aparecido personas, vecinos desconocidos en su mayoría o, como mucho, conocidos por el nombre de una calle o plaza. Confieso mi admiración por un personaje descubierto a través de esta sección, José Fernández García, un hombre avanzado a su época, decidido, emprendedor y amante del progreso. Fue el fundador de la que algunos conocimos en la plaza como ‘la pastelería de arriba’, de Vicente Docio, su sobrino-nieto. Además de pastelero, fue agricultor, corresponsal de prensa y representante de maquinaria agrícola, también fue alcalde de Sahagún durante unos meses, en los que impulsó la primera edición de la feria anual de ganados. Acabada su breve gestión se convocaron las elecciones municipales en las que no votó nadie. 
Otra figura interesante en nuestra historia, pese a no ser de Sahagún, fue el corregidor o juez de primera instancia (que de las dos maneras se le denominó) Miguel Antonio Camacho, creador de las primeras milicias urbanas defensoras de la villa durante la I Guerra Carlista. Fue nombrado jefe político de León por el Gobierno liberal y, tras una breve y controvertida gestión, fue promovido a la jefatura política de Valencia, donde pocos años después fue asesinado ante el altar de una iglesia, durante un motín contra Espartero.
Hemos conocido políticos locales que fueron destacados peones de los caciques regionales, es el caso de Lesmes Franco del Corral o Vicente Núñez de Velasco muy relacionados con Germán Gamazo, fundador de la proteccionista Liga Agraria. Modesto Franco Flórez (hijo de Lesmes) estaba vinculado a Fernando Merino, casado con la hija de Sagasta. El conservador Julio Font y Canals o el liberal González Sangrador también destacaron en su momento. 
No podemos olvidar a los cuneros, aquellos que nada tenían que ver con Sahagún y su comarca pero fueron designados por los partidos para ocupar un escaño seguro en el Congreso. Quizás el cunero más destacado sea el doctor Carlos María Cortezo, figura importante de la medicina española, el cónsul de Perú en Madrid; Mario Fernández de las Cuevas, el liberal merinista Juan Barriobero y Armas o Fernando González Regueral, protegido del cacique conservador Molleda, que fue asesinado por los anarquistas en León. 
También en la política hay que resaltar la figura de Benito Pamparacuatro Franco, alcalde que proclamó la II República y fue asesinado al inicio de la Guerra Civil, persona de gran calidad humana y prestigio, tanto local como provincial. Comprobamos a través de la prensa su implicación con los vecinos más desfavorecidos, movilizando a toda la corporación y reuniéndose en asamblea hasta altas horas de la noche, negociando y consiguiendo mejoras en las condiciones de vida de la población y en el medio ambiente.
Por último hay que destacar la ausencia de la mujer en esta recopilación de noticias. La historia está escrita en masculino y la mujer aparece en contadas ocasiones, casi siempre como esposa de, hija de o madre de algún destacado varón. Salvo la aparición puntual de dos mujeres que compran una acción de la Compañía de Ferrocarriles del Norte (Ventura Villa y Bernardina María y Barreda), o de las dos propietarias que participan en la constitución de la Cooperativa Vitícola (Isabel Calderón Mañueco y Dolores Ruiz Franco) no encontramos más referencias que las de Flora Flórez Herques, virtuosa benefactora que encarnó los valores que la sociedad de su tiempo demandaba a la mujer, y algunas señoritas de sociedad que viajan y organizan actividades culturales y benéficas. Monjas y maestras completan el universo femenino.
La figura de la mujer, por lo general, se presenta con una imagen lamentable, casi siempre como víctima de delitos (principalmente violencia de género con resultado de muerte) y, en algunos casos, ridiculizada como en el artículo que la prensa asturiana publicó sobre los viajes de nuestras mujeres campesinas a sus playas. Aparece también como poseída por el demonio, pobre enferma mental que pone fin a su vida o atolondrada madre que se tira del tren en marcha con su hijo en brazos porque se le pasó la estación.
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