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Medio Ambiente
SEO/BirdLife
Jueves, 3 de abril de 2014

La golondrina común, Ave del Año 2014

La golondrina común, uno de los más bellos símbolos del campo y ampliamente representada en la comarca, ha sido elegida Ave del Año 2014 por la Sociedad Española de Ornitología, (SEO/BirdLife) la organización pionera de la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en España. 

La golondrina común, una especie en declive
Repartida en primavera y verano por toda la península, archipiélago Balear, Ceuta y Melilla (recientemente confirmada su reproducción en Gran Canaria), la golondrina común frecuenta una gran variedad de hábitats.
Sin embargo muestra una clara preferencia por los ambientes agrarios, especialmente aquellos sometidos a pastoreo extensivo y usos tradicionales.
Es en las edificaciones aledañas a estos ambientes, donde construirá laboriosamente sus nidos de barro, en granjas, cortijos, casas de campo, pueblos o urbanizaciones de periferia.
 
Un descenso de 10 millones de ejemplares
En 2004 se estimó una población de 30 millones de golondrinas comunes en España. Lamentablemente, las estimaciones actuales indican una reducción en torno a 10 millones de ejemplares.
Esta tendencia ya intuida desde 1990, ha podido ser corroborada gracias a los programas de ciencia ciudadana impulsados por SEO/BirdLife y efectuados gracias a la colaboración de miles de voluntarios. Programas como el Sacre (Seguimiento de Aves Comunes en Primavera), muestran un descenso superior al 30% de ejemplares en el periodo 1998-2013, lo que implica la desaparición de 10 millones de golondrinas.
De acuerdo a los criterios de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), la golondrina podría considerarse en España dentro de la categoría de amenaza vulnerable, ya que ha sufrido el alarmante declive poblacional del 33% en los últimos 10 años y existe una clara probabilidad de extinción de al menos el 10% dentro de los próximos 100 años. Es una categoría de amenaza similar a la de especies como la cigüeña negra o el buitre negro.
 
Un problema a escala europea
En Europa su población experimenta un declive aún mayor que el observado en España. Los datos del European Bird Census Council (EBCC), indican un descenso en toda Europa del 35% para el periodo comprendido entre 1990-2011.
 
Un símbolo del deterioro de nuestros paisajes
Las causas de la regresión que padece la golondrina común, hay que buscarlas en un cúmulo de factores, como el despoblamiento rural, que ha ocasionado que sus lugares de cría predilectos sean abandonados o destruidos, y por el uso intensivo de insecticidas y otros agentes químicos en el campo, los cuales merman su potencial reproductor a la vez que eliminan su principal alimento: los insectos.
La persecución directa por parte del hombre y la falta de lugares adecuados para nidificar en los edificios modernos contribuyen también a su declive. A lo anterior también se suma la escasez de materiales (barro) para construir el nido en algunas zonas urbanas.
Hay que recordar que la destrucción de sus nidos en periodo reproductor es una infracción administrativa, ya que se trata de una especie protegida por las leyes europeas (Directiva Aves y Convenio de Berna), españolas (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) y autonómicas, quedando amparados por estas leyes no sólo los ejemplares adultos de la especie, sino también sus nidos, crías y huevos.

Una gran viajera 
En España, durante el periodo de migración otoñal puede observarse el paso de millones de ellas que han criado o nacido en los países de Europa occidental. Atraviesan la Península Ibérica para dirigirse a la parte más occidental al otro lado del Sáhara, aunque sabemos que muchos ejemplares llegan hasta el Congo, Botswana y Sudáfrica.
Los movimientos migratorios de las golondrinas comenzarán en el mes de julio, partiendo antes los ejemplares adultos que los jóvenes, observándose aves en migración hasta bien entrado septiembre. Los jóvenes, antes de migrar, vagabundean sobre un área en torno a 50 kilómetros de su lugar de nacimiento, agrupándose en dormideros que pueden alcanzar los 50.000 ejemplares.  
Es mucho lo que se desconoce sobre la migración de las golondrinas. Aunque han sido anilladas con frecuencia (más de 600.000 aves marcadas y más de 5.000 aves anilladas recuperadas), tan sólo hay constancia de unas pocas recuperaciones de aves recuperadas en sus cuarteles de invernada africanos. Por ello las zonas de invernada de las poblaciones españolas en el continente africano son aún una incógnita, al igual que los detalles de sus movimientos migratorios.
Sin embargo, el empleo de las últimas tecnologías está arrojando luz en estos aspectos. La recaptura de dos golondrinas comunes en la primavera de 2013, marcadas con pequeños geolocalizadores en 2012 por el grupo local SEO-Monticola de SEO/BirdLife en el marco del Programa MIGRA, ha permitido por primera vez en España conocer sus movimientos, rutas migratorias y zonas de invernada, datos necesarios para entender la biología de la especie y adoptar medidas eficaces de conservación. Se puede consultar al detalle el viaje de estas dos aves, así como de ejemplares marcados de otras especies, en la fascinante web www.migraciondeaves.org
 
Como están cambiando sus hábitos
Entre los diferentes programas de seguimiento que realiza SEO/BirdLife está el programa Aves y Clima que registra los primeros avistamientos de aves tras sus viajes migratorios. Gracias a este trabajo que se desarrolla desde la década de 1950 se ha comprobado que la llegada de las aves ha ido adelantándose en la primavera. Además, también se ha detectado un aumento en el número de golondrinas que no migran hacia África, pasando el invierno en España.
Las golondrinas que permanecen en invierno en España no son escasas, aunque parece un fenómeno relativamente reciente. En diciembre de 1997 se detectó en Sevilla un dormidero con unas 800-1.000 aves. Su principal zona de invernada peninsular se encuentra en Andalucía, fundamentalmente en Sevilla y Cádiz, pero se extiende por el litoral mediterráneo hasta el sur de Cataluña. También en Baleares se registran todos los años unos pocos ejemplares invernantes.

¿Qué se puede hacer por ellas?
Las golondrinas son muy fieles a sus territorios de reproducción y vuelven año tras año al mismo lugar por lo que estos lugares deben protegerse no únicamente pensando en la reproducción presente, sino también en la de años venideros.
Siempre que sea posible, debe evitarse la retirada de nidos poco deteriorados, puesto que las golondrinas suelen reconstruirlos y esto hace disminuir su esfuerzo durante la reproducción.
Aunque la retirada de uno o pocos nidos no nos parezca nada importante, puede serlo en relación con el número total de ejemplares de la especie en el municipio o la disponibilidad de otros lugares para criar.
Las golondrinas construyen sus nidos en lugares resguardados, adheridos a superficies rugosas, por lo que conviene conservar las estructuras salientes como aleros o voladizos sobre paredes ásperas.
Cuando la intervención en un edificio requiere de la retirada de los nidos, es imprescindible la colocación de al menos el mismo número de nidos afectados y a ser posible en los mismos puntos.
Del mismo modo se pueden colocar cajas nido en edificios donde no los había antes para fomentar el establecimiento de nuevos individuos o colonias.
Los nidales deberán ser tipo cazoleta abierta por arriba. Se pueden colocar en el interior de edificios, establos, naves, pasillos porches, garajes o pajares, con acceso permanente desde el exterior. Es importante mantener libre de obstáculos la trayectoria de los pájaros a través de oberturas y ventanas permanentes. 
Se pueden habilitar pequeños barrizales en los parques de las ciudades, favoreciendo no solo a golondrinas sino también a los aviones. 
La escasa disponibilidad de materiales específicos para la construcción del nido puede llevar a una disminución de las poblaciones urbanas de algunas aves como la golondrina común o el avión común, dos especies que aportan grandes beneficios derivados de la gran cantidad de insectos que consumen.
Los trabajos en edificios se deben adecuar a la fenología reproductora de la especie para no causar molestias innecesarias ni interferir negativamente en la reproducción de las golondrinas.

Denunciar 
Tú también puedes contribuir a frenar la destrucción de miles de nidos cada año en España. Desde la web de SEO puedes descargar modelos de denuncias para frenar la destrucción de nidos en primavera y ayudar a que sus poblaciones en grave declive se recuperen (http://www.seo.org/2012/05/29/tu-tambien-puedes-actuar/) y un manual de conservación que te explica todo (http://www.seo.org/wp-content/uploads/2012/05/Manual_Conservacion_Biodiversidad_SEO2.pdf).
Informar a la gente que tiene la suerte de que críe en su casa de que son beneficiosos por la cantidad de insectos que consumen.

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