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Montserrat Casado
Domingo, 8 de marzo de 2015
FIRMAS

8 de marzo, en mi pueblín

Más de ocho años viviendo en mi pueblo, treinta celebrando el 8 de marzo en el mundo rural.
 
...pero, tú eres feminista, ¿no?
...tú también
...no, yo no soy de esas
 
[Img #10203]Cuando llegué a mi pueblín entré de ‘puntillas’; esto de los refranes impone y yo tengo la querencia de  reunir a las mujeres del pueblo para crear espacios para nosotras,  otras redes, otras construcciones diferentes a las que ya están definidas por las relaciones entre hombres y mujeres, entre mujeres y mujeres y por las costumbres del pueblo.
No contaron conmigo para ese primer encuentro. Para el segundo fui invitada indirectamente, no me gustó mucho porque se suelen molestar las líderes del grupo si no  dan la aprobación. Y así fue el recibimiento, un poco áspero, de sorpresa y de “ya viene esta a controlar”.
Más de veinte mujeres cenando en Sahagún en medio de mucho alboroto porque coincidían las fechas con el carnaval y todo era un ir y venir de grupos disfrazados.
A los postres, Ana, nos  repartió unas bolsitas y me vi con una vela, una liga roja de puntillas y un cotillón completísimo, celebrando el Día Internacional de las Mujeres, trabajadoras todas. Después discoteca. No me quedé a la fiesta final,  me fui a casa a llorar porque este mundo rural que me acompaña me duele como mujer, un año más.
No me han vuelto a llamar, tampoco las mujeres del otro grupo porque en mi pueblo hay grupos diferentes según las afinidades y ni siquiera para esta fecha hacemos una piña.
Quizás notaron en mis silencios que yo quería celebrar de otra forma,  quizás saben ya que soy feminista y tenemos mala prensa, lo sé.
Aquí en mi pueblo quizás no entiendan eso del patriarcado y del empoderamiento y del falogocentrismo y de los techos de cristal y de las gafas de género y de la feminización de la pobreza…
Aquí y allí, me quejo también y parezco la rara del evento, estoy harta de macetas  y claveles, de fiestas de amigos invisibles, de maratones, de zumbas, de conciertos que no me hablan de la realidad de las mujeres rurales, de las mujeres de mis pueblines, de las mujeres.
Hay que seguir visibilizando. Lo sé,  nos queda ¡tanto camino! ¡tantos trenes de la libertad!...  dejar, dejar, dejar….soltar, soltar, soltar…
El viernes en la Biblioteca Pública de León, esperando a Alicia,  encontré un libro de Victoria Sendón de León; no es fácil de leer y de comprender pero sus palabras me han dado fuerza para este 8 de marzo: 
“No podemos seguir andando de puntillas por el escenario del mundo…, tomar la palabra es una de las acciones políticas más contundentes que podemos practicar…”
Porque ahora somos las protagonistas…y tenemos motivos para felicitarnos y celebrar. Quizás vaya a tomar el chocolate que la alcaldesa de mi pueblo nos ofrece.
Sahagún Digital. El magazín del sureste de León
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