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Luis Ángel Díez Lazo
Miércoles, 21 de octubre de 2015
Luis Ángel Díez Lazo

Castillo de Cea: en un cerro un zarrio

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Antes de nada, empiezo por reconocer que es muy fácil por mi parte hacer la crítica que me dispongo a hacer a toro pasado, sin haberme atrevido antes a nadar contra una corriente que empezaba a ser muy fuerte y que ahora muestra los resultados. También quiero dejar muy claro mi respeto por la ‘Plataforma por la defensa del castillo de Cea’, mi admiración por la valentía, el tesón y la inteligencia demostrada en este asunto. Creo que han sido los únicos que, de buena fe, han luchado contra gigantes, sin esperar tajada del caso. 
Pero sentadas esas premisas, me dispongo a decir: “no es eso, no es eso”. Cegados en nuestro pueblo por el amor a nuestro castillo, nos hemos empeñado en mantenerlo erguido a toda costa. Cada piedra que se derrumba nos duele, nos alarma y produce en nosotros un miedo sordo por su desaparición. La cosa es que cada partido (opositor) ha prometido el oro y el moro, tirando con pólvora del rey y el de gobierno se ha sentido acosado por moscas cojoneras, que le ponían contra una pared imposible de sujetar y ha pretendido salvarse a manotazos. También han venido por aquí asociaciones variopintas en excursión reivindicativa, sin idea de qué hay que hacer, ni con qué dinero, pero con gran repercusión en los medios informativos provinciales. Otros se han creído que sujetar el castillo es posible sólo porque ‘las mozas con el moño lo están teniendo’ y cueste lo que cueste, trabajo, riesgos y, lo más importante, dinero, hay que hacerlo por mantenerlo en pie. Pues yo, que las he llamado ‘Piedras del Orgullo’, siento que nos han tomado el pelo, que se han reído de nosotros y que nos han dicho: “¿queréis castillo?, pues tomad castillo”. 
El Castillo de Cea lleva siglos cayéndose; llevamos siglos aprovechando sus piedras para muros y cimientos de casas y nadie se preocupaba. 
El castillo tiene seis siglos y se cae, pero no lo hemos entendido. Ni los de Cea, ni la plataforma, ni los periódicos, ni Promonumenta, ni la Junta, ni los partidos políticos. Nadie ha entendido, o no ha querido entender, que no se está cayendo el castillo, no, lo que se cae es el cerro que lo alberga, con la ‘ayuda’ del río. Y eso tendrá solución, pero… ¿cuál?, ¿cuánto cuesta?,,,
La cosa es que la Junta se siente acosada en época electoral y, héteme aquí, que en una comunidad en la que, ni todo su presupuesto alcanzaría para mantener el inmenso patrimonio que atesora, aparecen por arte de magia 146.273 euros. 
Eso en salarios mínimos son muchos, en pensiones medias son muchas, en alumbrado para pueblos da para algunos, más de un bache se podría arreglar con ello, alguna escuela de pueblo se podría mantener… en fin. 
En mi pueblo, en la vida la vimos más gorda. Pero yo pregunto: ¿de qué partida presupuestaria han salido esos cuartos?, ¿por qué esa cantidad que acaba en 3 euros y no otra?, ¿en base a qué se dota esa cantidad?... 
Dicen que vinieron por aquí unos tipos de la Junta y decidieron qué hacer, después de una evaluación técnica, y lo dijeron lo suficientemente embrollado para que no lo entendamos los de la boina. El Procurador del Común señaló la obligación de la Junta de atender al bien independientemente de su titularidad y en cuatro días apareció por aquí una empresa que con una grúa montó otra grúa y llenó el castillo de andamios. “Qué rapidez”, pensamos todos. Hasta yo me ilusioné. Repregunto: ¿alguien ha hecho un proyecto de obra?, ¿se ha sacado a concurso la obra para que las empresas puedan competir entre ellas?, ¿se ha presentado el supuesto proyecto de obra al Ayuntamiento de Cea para solicitar la licencia de obra?, ¿se ha concedido?, ¿hay algún responsable, al menos político de ésta ñapa?...
Y vuelvo a preguntar: Con esta pasta gansa y esta obra ¿pretendemos salvar el castillo?, ¿para qué?, ¿vamos a crear un entorno y publicitarlo para recibir visitas, que además se tomen unas cañas en los bares?, ¿vamos a aprovechar el edificio?, ¿haremos en él un museo?, ¿un archivo quizá?, ¿un centro de interpretación de las andanzas de Doña Urraca?...
Oye, que la Junta se ha gastado una pasta y ¿sólo para que lo veamos?
Nada de eso podremos hacer, porque la obra no se puede estropear. Ha llegado al nivel, por lo menos, del Ecce Homo de Borja. ¡Qué chapuza!. Ñapa, adefesio, cancarrio, corcusido, emplasto. El diccionario de sinónimos no me alcanza. Y un buen día desaparecen las grúas y los andamios y nos dejan como a la víctima del eyaculador precoz, con cara de “¿ya?”.
Nuestra joya cosida a lanzazos, agujeros por todas partes, hierros a diestro y siniestro, invitación a que los chiguitos hagan malabarismos y termine alguno volando hasta el río y dentro de cuatro días la prohibición del acceso por seguridad, ¡al tiempo!. ¿No hubiera sido mejor acompañarle en sus últimos días hasta que sus piedras terminen en el lecho del Cea?.
¿Por qué no le hemos permitido una muerte digna?. Antes teníamos un castillo en el pueblo, ahora tenemos en un cerro un zarrio.
 
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