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Néstor Hernández Alonso
Lunes, 21 de diciembre de 2015
NÉSTOR HERNÁNDEZ ALONSO

Y cantemos villancicos

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Se acerca la Navidad, la festividad familiar por excelencia, en la que los pueblos reciben la visita de algunos hijos emigrantes, en busca del cariño de sus padres, al calor amoroso de una buena ‘lumbre’, como dicen en Calzada o del vigor de la tierra natal. Con ella vienen la buenas comidas, los turrones, los vinos y licores caros, los regalos, Papá Noel y Santa Claus y, al final, algo rezagados, los Reyes, con su magia (así lo proclama la cara de los niños durante la cabalgata).
Son días en los que parece que es obligado estar contento, aunque, en verdad, no tengas motivos y en los que debes cantar villancicos, esas breves canciones pegadizas y simpáticas, aprendidas de niño. No obstante, el villancico no siempre fue una canción navideña ni religiosa. Hasta el siglo XVI y XVII, detrás de esta palabra, proveniente de ‘villano’, poblador de una villa, sólo se escondía una breve canción popular, constituida por un estribillo y varias estrofas, generalmente de temática amorosa. Fueron los maestros de capilla de las catedrales, quienes impulsaron el contenido religioso, al estrenar para los oficios litúrgicos de estas fechas diferentes villancicos, que los fieles aprendían después de escuchárselos a los coros. Algunos escritores relevantes, como Lope de Vega y Góngora, junto a músicos destacados, como Juan del Encina o Francisco Guerrero, contribuyeron con sus textos y melodías a su definitivo asentamiento en este ciclo de Navidad. De esta manera, con algunas dudas, han llegado a nuestros días, en los cuales aún seguimos cantando esas cancioncillas que nos recuerdan la escuela, la catequesis, la colocación del nacimiento, con musgo incluido…, y que nos sirven para alimentar nuestro espíritu en estos días, porque “no solo de pan vive el hombre”, sino que también necesitamos un poco de música, entre copa y copa. ¿Qué tal si cantamos en voz baja ‘Noche de paz’? Tal vez consigamos crear algo de conciencia en este mundo tan convulso y amante de la violencia y de la guerra.  Felices fiestas, amigos.
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1 Comentario
Fecha: Lunes, 28 de diciembre de 2015 a las 13:40
BOINA
Todo esto de los villancicos invento de VATICANO S.A. son un cuento para favorecer el consumo.Innecesario para personas que no tienen el dinero obligarlos a entrar en la rueda de comprar cosas que no necesitan.Pero que hay que pagar.Hay inconscientes que incluso llegan a pedir un crédito.Que absurdo.Castilla bajo la bota del marketing.

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