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Medio Ambiente
Sahagún Digital
Lunes, 17 de abril de 2017
CEA

El 'pulmón verde' del sureste leonés

El monte de Riocamba, de más de 2.500 hectáreas de extensión, limita al norte y al este con Guardo, en la provincia de Palencia. Al sur, este emblemático entorno linda con el monte denominado Pico de Valdequintana perteneciente a Renedo de Valderaduey; La Teja, perteneciente a Castrillo de Valderaduey, Velilla de Valderaduey y Mozos de Cea; y con monte Río Camba perteneciente a Valdavida, en el término de Villaselán. 
Al oeste, tiene como 'vecinos' a los montes Valdariel y Ontanales pertenecientes a Canalejas; monte Rebedul y Tapiales perteneciente a Canalejas y Calaveras de Abajo y monte Valdecrianda perteneciente a Calaveras de Abajo.
Riocamba es, básicamente, un pinar fruto de la política de repoblaciones del régimen franquista posterior a la Guerra Civil Española, compuesto por tres especies autóctonas a la par que emblemáticas en la Península Ibérica: el pino silvestre, pino negral y pino resinero, éste último en declive. 
Debajo del estrato arbóreo, y a pesar de que éste, debido a la tangencia de copas, ha eliminado ya en gran parte de su superficie el matorral, se aprecian gran cantidad de especies de vegetación arbustiva, que se hace mucho más presente en zonas donde el sol, bien por la cercanía de pistas forestales, bien por los tratamientos selvícolas que se vienen haciendo, permite la presencia de dichas especies. Esta vegetación menuda es muy variada, siendo el brezo el más extendido. Es muy común encontrarse con la uva de oso alfombrando el suelo en su característico modo de extenderse por el mismo o con la escoba.
La vegetación acompañante del roble o rebollo está formada en su mayor medida por el espino albar, el endrino, ingrediente principal del pacharán, y algunas especies de rosal silvestre, todos ellos refugio de la variada población de pájaros de pequeño porte. Algún que otro manzano silvestre de porte más arbustivo que arbóreo o algún aligustre completan, junto con la jara el estrato arbustivo.
En los valles ligados al agua destaca desde el abedul, a salgueras o sauces, algún que otro arce, algún fresno, majestuoso en su porte, arraclanes, torviscos, hiedras...
También podemos encontrar infinidad de plantas medicinales o aromáticas: espliego, el tomillo, el aladierno, el llantén menor, el arándano; otras bellas por sus flores, como la madreselva, la pimpinela o especies emblemáticas dentro de la Cordillera Cantábrica como el acebo.
Los amantes de la micología encontrarán un paraíso para su disfrute y destacan setas emblemáticas como el boleto del pino, la calabaza la seta de primavera o el delicioso níscalo eso sí, poco abundante, incluso la seta de los césares; altamente venenosas como el boleto de Satanás, la oronja verde y otras muchas, que, seguro, algún micólogo avistado podrá certificar que ha encontrado en sus incansables paseos por Riocamba.
 
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