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Néstor Hernández Alonso
Domingo, 28 de febrero de 2016
Néstor Hernández Alonso

Fotógrafos

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Reconozco al menos dos tipos de fotografías: anteriores a la segunda mitad del siglo pasado, en blanco y negro, auténticas, sin retoques, testimonio de una época muy distinta a la actual: fijaos en la ropa, los peinados, incluso en las miradas, casi siempre desconfiadas; posteriores a dicho periodo, conviviendo con el color, más cuidadas, mejor hechas, gracias a la enorme mejoría técnica. Las primeras estaban en manos de unos pocos, profesionales, en la mayoría de los casos; las segundas las puede hacer cualquiera porque, desde hace unos años, las máquinas fotográficas están al alcance de todos.
Este periódico publica ejemplos de ambos tipos. En las fotografías de ayer busca modos de vivir, pero no arte; en las de hoy, además del reflejo de un tiempo, nos sorprende la belleza de los encuadres, el dominio de la perspectiva, la combinación de luces y sombras, la amplitud temática, la selección de los planos más apropiados… Hoy, la fotografía es un arte, semejante a la pintura y tal vez a su mismo nivel, como demuestran exposiciones y fotógrafos como García Alix, por ejemplo, u otros. No tenemos más que entrar en Facebook o Twitter para comprobarlo diariamente, de tal manera que en cada población encontramos buenos fotógrafos, capaces de trasladar emociones, la belleza sorprendente de un amanecer, la furia de un río desbordado, la luminosidad de la nieve…, como tantas veces nos enseñó a ver el excelente crítico Antonio G. de Lama. En Calzada tenemos muchos: Miguel, Andrés, Ana, Antonio... y en las demás poblaciones ocurre lo mismo, lo cual resulta muy gratificante para sus convecinos.
¿Qué están logrando estos atrevidos artistas? Dar a conocer una región, hasta ahora muy desconocida, devaluada, descrita como seca, monótona, productora de cardos y zarzas. Sin embargo, también en nuestros pueblos brillan los amaneceres y se quema el atardecer en el monte; el azul del cielo adquiere todas las tonalidades; y atraen las miradas los ocres y amarillos del verano, que la primavera muda por el verde de viñas y trigales. En una palabra, también aquí anida la belleza; únicamente debes abrir los ojos para apreciarla y el alma para sentirla. Los fotógrafos nos lo dicen con sus hermosas y originales fotografías. Gracias.
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