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Agustín Merino
Miércoles, 9 de noviembre de 2016
Firmas

El poste de telefonía

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Soterrar el tendido eléctrico y de telefonía, significa ganar calidad de vida en pueblos y ciudades, por cuanto se eliminan obstáculos en la vía pública y riostras en fachadas que afean las viviendas. Soterrar el tendido en zonas rurales supone la eliminación del poste. 
El poste se erige en mesetas, páramos, costas y montes, fue un icono del desarrollo. Es parte de nuestro pasado y podría ser considerado arqueología industrial, sobre todo, de aquellos postes elevados con la técnica de picas. Método, el de picas, que requería de una gran pericia de los obreros. Naturalmente, siempre me estoy refiriendo al poste de madera. 
En su origen, el poste fue un pino joven, quizás, si considero la vida del pino, mas bien era un adolescente vigoroso y descarado como les caracteriza. El pino, extraído del pinar, es desbrozado y embalsamado protegiéndolo de la putrefacción por los hongos. 
Ese poste fijado a la tierra, con aire hierático, cumple la misión de soportar el tendido para las comunicaciones en la vertebración de pueblos. Pero además, quiero resaltar, que adquiere de forma sobrevenida una función singular, transformándose en atalaya, particularmente en la meseta y el páramo. Una atalaya, para aves rapaces que tanto bien hacen, combatiendo plagas de ratones y topillos en nuestros campos.
Por estas dos razones reivindico el poste de toda la vida, el de madera. Que el avance tecnológico no se lleve por delante el que fuera un icono del progreso.
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