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Sahagún Digital
Jueves, 15 de junio de 2017
Será el domingo 18 de junio

La custodia de Arfe, protagonista del Corpus Christi en Sahagún

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La celebración del día del Corpus Christi en la localidad de Sahagún (domingo 18 por la mañana) ofrecerá un año más la posibilidad de conocer de primera mano una de las piezas más importantes del patrimonio local: la custodia de Arfe. Junto al tintineo de sus campanillas, desfilarán en marcha solemne por las calles de la villa los jóvenes que, este año, tomaron su Primera Comunión.  
 
Historia de la pieza 
La custodia procesional de asiento es una de las obras maestras de la orfebrería del gótico tardío. Fue realizada durante la primera década del siglo XVI para el Monasterio de San Benito el Real de Sahagún por enrique de Arfe (Erkelenz, cerca de Colonia, 1475-León, 1545), orfebre renano establecido en León a quien también se debe la autoría de la coetánea custodia de la Catedral leonesa (1501-1508), desparecida durante la invasión napoleónica, y de las espléndidas custodias supervivientes en las catedrales de Córdoba (1513 – 1518) y Toledo (1515-1524). 
Es la de Monasterio de Sahagún una custodia de tipo de asiento sobre andas, turriforme y de planta hexagonal, alzándose sobre un zócalo calado y repujado de roleos vegetales donde se entremezclan fuentes, pámpanos, niños, sátiros y ninfas. 
Su extraordinaria arquitectura descansa únicamente en tres pilares fasciculados, cuya función es aliviada a través de los delicados arbotantes que transmiten parte del empuje hacia otros tantos pilares más pequeños y asegurados mediante pináculos.
Peanas y doseles sirven de asiento y albergue a figuritas de plata, siendo las de bulto originales y las de medio relieve modernas. 
De este modo, en los pilares externos podemos ver los siguientes tríos de figuras: santo franciscano, San Roque y profeta; una figura moderna y dos profetas menores, y tres evangelistas. Las figuras de los tren pilares interiores son modernos y de escasa calidad. Sobre la tracería intermedia de los arbotantes apenan las estatuillas más grandes, que representan a San Pedro, a Santiago el Mayor vestido de peregrino y a San Bartolomé con el demonio, soportados debajo por finas columnillas. 
Cubre el espacio más sagrado una bóveda estrellada de seis puntas reforzada con nervios terceletes y combados, en cuyo perímetro se combinan arcos semicirculares y conopiales que remata en florones y de la que penden seis campanillas. Sobre la clave de los seis arcos semicirculares descansan otras tantas estatuillas que representan a la Inmaculada, Santa Catalina con la rueda, San Jorge sobre el dragón, María Magdalena, San Benito (moderno) y San Roque. 
Bajo esta complicada estructura se alza el viril circular, bellamente ornamentado, que asienta en un pequeño astil prismático y estrellado que parece flotar sobre as tres peanas de otros tantos niños desnudos que sostienen tarjas germánicas con Arma Christi en el campo, a saber: clavos, tenazas y corona de espinas. También sujetan el pie tres ángeles genuflexos que mantienen sus preciosas alas semiabiertas y se hallan dentro de una cerca tremolada de cardina. 
Sobre los extremos de la bóveda estrellada del primer cuerpo asienta el segundo, formado por seis pilares tardogóticos con sus pináculos, siendo tres de ellos prolongación de los interiores. Sirve de capilla a la Virgen con el Niño, asentada sobre una pena de cardina y sobre un pedestal de seis lóbulos. Entre cada lóbulo se sitúa el arranque de otros tantos pilares fasciculados que se unen a los externos mediante arbotantes formados por alargados arcos conopiales envueltos en tracería y cardina. Estos pilares centrales se prolongan hasta formar una corona de arcos conopiales, de cuyas claves culpan doce campanitas. En ella se inscribe un dosel troncopiramidal de seis lados y tracería calada, del que arrancan los seis arcos que forman el remate bulboso de la custodia, el cual aloja una campana más grande recorrida por la inscripción ‘Maria Mater Dei’. Cierra la estructura una estatua tornillada al punto de unión de los artos, que representa a Cristo Resucitado, bendiciendo y sosteniendo una cruz con su estandarte. 
Esta notable ejemplo de encaje gótico fue realizado en tiempos del abad Alonso de Grijota (1499 – 1510) según lo asegura hacia 1569 el barcelonés fray Juan Benito Guardioa, autor de la primera historia del cenobio de Sahagún.
Aunque no presenta marcas, sabemos que es obra segura de Enrique de Arfe porque así lo reseñó su nieto, el orfebre Juan de Arfe, en el conocido tratado ‘Varia conmensuración para la escultura y arquitectura’ (Sevilla, 1585 y 1587).
Su estilo es deudor de los modelos renanos del fines del siglo XV, relejados en el célebre incensario del grabador Martin Schonguauer (Comar 1480 – 1491) y en los grabados del también renano Israel van Meckenem (1440 – 1503) nacido en Bonn y activo en Bocholt. Pero en su estructura corresponde al modelo turriforme que el propio Arfe introdujo en los territorios de la Corona de Castilla, caracterizado por la reducción de los elementos arquitectónicos de peso, empuje y contrarresta, a fin de posibilitar una visión casi completa de la Sagrada Forma, conforme a los más íntimos anhelos de la Devotio Modorna. Por esta razón, aunque su tamaño viene a ser la mitad del que poseen sus hermanas de Toledo y Córdoba, las custodia de Sahagún es, en cuanto a concepción estructural, la más refinada y conseguida de las tres.
Tras la exclaustración de 1835 adquirió la obra el Ayuntamiento de Sahagún. Había sido restaurada en ya 1772 por el platero José Serrano y volverá a ser retocada en 1963 en los Talleres Granda de Madrid. A la primera de estas restauraciones corresponde la hechura completa de los tres ángeles del pie, así como la realización de varias figuras de medio relieve que ocuparon el lugar de las desaparecidas, correspondiendo las menores logradas al siglo XX. La más notable de entre las esculturitas originales es indudablemente la de San Jorge, que aparece armado de punta en blanco, sin yelmo y protegido mediante tarja germánica con la cruz en el campo mientras alancea al dragón, pues recrea con singlar dinamismo el modelo escultórico renano y flamenco. 
Bibliografía: Herráez Ortega y Domínguez Casas
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