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Redacción
Lunes, 7 de agosto de 2017
Inscripciones abiertas

Concurso y degustación de ollas ferroviarias en Valdescapa

[Img #15779]Sobre una veintena de ‘cocinillas’ se darán cita el sábado 12 de agosto en el marco del Concurso de Ollas Ferroviarias que organiza la Asociación Cultural Balle de Scapa de Valdescapa, que hace así un guillo a una gastronomía ligada al mundo de la locomotora.

La olla ferroviaria consiste en una gran cazuela (ahora de barro) que se introduce en una estructura metálica. En el fondo de dicha estructura se introduce carbón mediante el cual se calienta la cazuela y se cocina el plato, que puede permanecer caliente durante mucho tiempo. Además, debido a que la estructura metálica tiene un asa, es posible transportarla mientras se sigue cocinando, lo que resultaba muy útil durante los viajes.

El guiso que tendrán que elaborar los participantes es aparentemente sencillo: unas patatas con costilla cuyos ingredientes entregará la organización de forma gratuita a todos los que se acerquen a Valdescapa con su olla, previa inscripción en el teléfono: 639 693 185

La jornada arranca a las nueve y media de la mañana con la bienvenida a los participantes y la entrega de los ingredientes. A las 13:30 horas pasará el jurado y, a eso de las dos, comenzará la degustación popular a un precio de dos euros.

Se establecen cinco galardones a las ollas más apetitosas: 150, 100, 50, y 25 (dos) euros respectivamente.

 

Olla ferroviaria

Inicialmente, los ferroviarios probaron a conectar un tubo desde el serpentín de la locomotora hasta una vasija, donde conseguían preparar unos excelentes cocidos al vapor. Más adelante se avanzó en la sofisticación del invento: el carbón sustituyó al vapor y la cocción lenta en la cola del tren se impuso sin discusión. Se instaló así una forma de trabajar que eliminó el problema que suponía la hora de comer y, casi de rebote, creó todo un arte culinario que ha dado mucha fama a los ferroviarios.

A la hora de estudiar este fenómeno hay que pararse a pensar en la envergadura de su idea, ya que con el guiso de la olla se daba de comer a toda la brigada del tren y acabó convirtiéndose en un momento esperado por los trabajadores por la exquisitez de la comida y por ser un instante de hermanamiento y reunión que todos agradecían, dada la cantidad de horas que trabajaban. Por otra parte, este invento tenía una doble función, ya que durante los duros meses de invierno el calor de la olla servía también como calefacción.

Aunque originaria de Mataporquera y su municipo de Valdeolea (ferrocarril de La Robla), la olla ferroviaria se ha extendido por todo el territorio de Campoo-Los Valles y por otras regiones, como Asturias, Vizcaya, norte de Burgos y de Palencia.

 

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