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Medio Ambiente
Redacción
Viernes, 18 de agosto de 2017
Censo 2016

Almanza y Villazanzo, “nuevas áreas colonizadas” por el oso

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La Junta de Castilla y León dio ayer a conocer el resultado del censo de osas con cría 2016 y el resumen de la situación general de la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica, cuya presencia se consolida e incrementa en la provincia de León con nuevas “áreas colonizadas”, concretamente, en los términos municipales de Almanza o Villazanzo de Valderaduey.

Cada año las comunidades integrantes de la Cordillera Cantábrica -Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León- elaboran un censo conjunto para registrar la población de osas con crías. Durante el pasado año, se ha contabilizado un total de 40 osas con 67 oseznos, de los cuales, 34 osas y 57 crías se localizan en la subpoblación occidental y seis osas con 10 oseznos, en la parte oriental. De estas cifras globales, 29 osas con 50 crías están en la subpoblación occidental de Asturias y cinco osas y siete oseznos, en Castilla y León. En la zona oriental, están censadas cuatro osas y siete crías en Castilla y León y dos osas con tres oseznos, en la comunidad de Cantabria.

Según se informó durante la rueda de prensa posterior, “en Castilla y León existe una población bastante estabilizada en los valles leoneses de Babia y Luna y La Omaña, así como nuevas áreas colonizadas por familias de osos en Almanza y Villazanzo de Valderaduey”, manifestó el director general del Medio Natural de Castilla y León, José Ángel Arranz.

Los resultados obtenidos en la elaboración de este último censo, junto con los dos anteriores, muestran una consolidación y un incremento en la subpoblación occidental, así como una recuperación sólida en la zona oriental, de la misma manera que comenzó hace diez años la parte occidental. Esta es una esperanzadora noticia, especialmente, al haberse comprobado estos años el intercambio genético entre las dos subpoblaciones. Asimismo, no se han podido diferenciar ocho posibles grupos familiares, cinco en la zona occidental y tres en la oriental. Las características del censo, que da el mínimo seguro de osas, con un método muy rigoroso, para evitar duplicidades y superposición de territorios en los movimientos de las osas, dificulta su individualización.

La estimación global de la población es mucho más compleja, dado que el oso es una especie de amplio espectro de distribución, forestal y esquiva. Para su elaboración se utiliza un conjunto de técnicas, entre las que figura el seguimiento directo, estudios genéticos de restos localizados al azar o sistemas de captura de pelo, así como análisis de índices específicos en muestreos dirigidos, siendo el seguimiento de osas con cría uno de los parámetros que mejor refleja la tendencia de la evolución de la población.

Con los datos globales de 2016 y la media de los últimos siete años, se estima la población de oso pardo en la Cordillera Cantábrica en un mínimo entre 260 y 270 ejemplares, de los que 220 corresponderían a la subpoblación occidental y alrededor de 50, a la oriental.

En las poblaciones de oso pardo, el seguimiento de las unidades familiares, las osas con crías del año (OCAs), se realiza mediante un método de conteo que permite estimar la tendencia demográfica de las poblaciones. Debido a su menor área de campeo y a su fácil detectabilidad, ya que sus hábitos son fundamentalmente diurnos, estas unidades familiares facilitan el trabajo de seguimiento del conjunto poblacional.

Mediante observación directa, con fotografías o grabaciones, a través de telescopios para evitar interferir con los animales, técnicas de fototrampeo, se puede diferenciar a los grupos familiares -tamaño y manchas características de las hembras y de las crías, número de éstas, defectos físicos…-. Los resultados obtenidos, una vez desechadas las repeticiones y las informaciones no confirmadas, permiten establecer el número mínimo de osas con crías, así como su evolución a lo largo del tiempo.

 

 

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