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Firmas - Cartas a Dirección
Cándida Buiza
Viernes, 19 de enero de 2018
Sahagún

El Tiziano olvidado

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“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento” 
Stephen Hawking 
 
Al despertar esta mañana, cuando el sol asomaba con sus rayos por la espesa niebla en un día frio y gris, mi pensamiento hace un breve repaso sobre la vida de este bonito pueblo. Se encuentra situado entre dos vegas, la del Cea y el Valderaduey, donde la naturaleza viste de fiesta a la hermosa villa. 
 En ella, habitan en perfecta armonía, infinidad de aves que alegran la vida cotidiana de pueblo. 
Los mirlos recogidos en parejas, haciendo sus nidos por fuentes y jardines, acompañados de esbeltos pinos, árboles plataneros y una inmensa variedad de arbustos, que sirven de aposento a infinidad de pajarillos, que alegran con sus cantos y murmullos la apacible vida de esta villa. 
También viven las hogareñas cigüeñas, que hacen sus nidos en las esbeltas torres de La Trinidad, San Lorenzo, San Tirso, La Peregrina y San Juan; viven en una armoniosa sintonía con las palomas, que habitan en los pequeños huecos que tienen sus ladrillos. 
Las mágicas golondrinas, que también se encargan de fabricar sus preciosas casas de barro, colgadas en los aleros de las casas, dando un ambiente espiritual a los habitantes más sensibles… y los vencejos… animando el espacio azul, con gritos de alegría, que lanzan al aire cuando vuelven de su largo viaje migratorio al comienzo del mes de mayo, y nos regalan unas hermosas vistas en el infinito cielo con altos vuelos llenos de armoniosas filigranas.
Así pasa la vida en este pueblo, compañera de su viaje en el tiempo, están las esbeltas torres donde sus piedras y ladrillos guardan, historias, leyendas y viejos recuerdos, grabados durante muchos siglos de existencia.
La belleza de este pueblo es para soñar, para vivirla, para quererla y para mostrar orgullosos a sus visitantes todas las joyas artísticas que se guardan en este valioso ‘cofre’ llamado Sahagún.
Hoy me detengo a pensar en tantas cosas… que a veces me resulta imposible comprender… Sahagún… tiene tanto… que con un exhaustivo trabajo se podría descubrir este gran tesoro.
Investigar arqueológicamente, catalogar, promocionar y exponer en uno de los lugares más hermosos… en el marco incomparable de La Peregrina, donde sería, un digno museo, apreciado y valorado por todos los visitantes que pasan por esta hermosa ciudad de Sahagún. 
Solo así, se podría explicar y exponer con verdadera dignidad, el inmenso patrimonio que el pueblo de Sahagún atesora.
No se puede exponer, todo el patrimonio artístico de este pueblo, en dos salas de un monasterio, donde reposa amontonado y sin espacio suficiente, para presentar en su justa medida las obras de arte. 
Tenemos que ser realistas y cumplir con las normas que rigen para tener un gran museo oficial (que en Sahagún no tenemos) y reunir las condiciones necesarias, para poder pertenecer a la red de museos españoles y exponer nuestro patrimonio con la elegancia que esta villa se merece. Se aconseja guardar las distancias suficientes unas de otras, para valorar las obras expuestas y la altura que marca la visión, para ver esa belleza que ahora no se puede apreciar; como, por ejemplo: los bellos pasajes de la vida de Jesús, (patrimonio de La Peregrina) que apenas se ven, por su cercanía al techo.... y así, poder explicar con toda la fuerza de la historia y el arte. Esto conlleva a organizar visitas guiadas y explicadas por guía cocedoras del arte de Sahagún o con la colocación de pantallas digitales.
Ahora que estamos en la época modernista donde a veces el arte tiene lagunas de visión, pero que también tiene un hueco en el mundo artístico. Yo a veces lo valoro como el ‘arte absurdo’, como, por ejemplo: poder contemplar en un museo, un enorme lienzo en blanco… y del cual, el guía, da rienda suelta a su imaginación… explicando con emoción lo que el artista trata de transmitir a través del blanco del lienzo… ¿esto es arte? la obra de arte, en este lienzo blanco, los ojos del hombre no la ven, porque… no existe.
El arte es algo más, voy a expresarme lo mejor que pueda, simplemente hacer un recordatorio sobre una obra de arte que reúne todos los requisitos para llamarla así. Una gran obra de arte, con antigüedad, misterio, historia y quizá… con muchas sorpresas
 
El Tiziano de Sahagún
Comenzaré haciendo una breve repesca, sobre lo que he leído, he querido y he seguido sobre alguna obra.
Cuadro aparecido en la villa de Sahagún “más de una decena de años” después de 450 años desaparecido. Aún recuerdo comentarios hechos hacia la citada obra, como por ejemplo de un dirigente de la cofradía de Jesús, cuando se descubrió la pintura aparecida en Sahagún, que, a simple vista, se apresuró a decirme que era una pintura del siglo XIX, según le había comentado algún ‘experto’.
También recuerdo el comentario de un titulado universitario de aquí, que se atrevió a compararlo de esta forma: “este cuadro es del siglo XVIII o XIX, no se pueden crear falsas expectativas. Es igual que comparar a un anciano con un niño, a simple vista, se ve la edad”.
También recuerdo cuando lo llevaron al Museo de León, ¿por miedo a su desaparición? Aquí, algún ‘encargado del museo’ y alguno de los que vinieron de Simancas para recoger y analizar sus pigmentos, compartieron comentario sobre la edad del cuadro; a primera vista fue lo mismo: “Este cuadro es del XVIII o del XIX” e incluso, uno, se aventuró a decir que “podría ser hasta del XX”. Todos fueron ‘sabios’, porque, a simple vista, se arroparon unos a otros, en lanzar un veredicto unánime y rotundo.
Una obra de arte que sale de su larga soledad merece el máximo respeto. No se puede juzgar alegremente una pintura de estas características, que a simple vista resulta interesante, como así apuntó un catedrático de Madrid, especialista en pintura del Renacimiento y concretamente en Tiziano.
Pero, claro está, la que reconoció la pintura al limpiar el cuadro y apuntó que podía ser del gran maestro del Renacimiento hizo que saltaran las alarmas entre los eruditos, con sabiduría suficiente, con títulos universitario y con cargos de relevancia y poder. Y que nadie se atrevería a contrariar, con todo ello… ¡cómo no desbancar la tesis de una humilde pintora local! Los pies de barro se podían romper…
 He dedicado muchas horas, a estudiar a este pintor (Tiziano) y a su obra.
Si este año vuelvo a insistir con este mismo tema, es porque realmente la investigación está parada y yo, como vecina y pintora autodidacta de Sahagún, quiero saber: ¿por qué no se puede llegar hasta el final? ¡Si alguien puede contestar, que no de la callada por respuesta! 
Que nadie piense que quiero imponer mi verdad porque primero hay que investigar y luego juzgar. Ésta es mi única razón, la verdad solo tiene un camino.
Yo tengo los pies de carne y hueso y en la tierra, y aquí… los dioses tienen los pies de barro y los humanos… nos equivocamos… muchas veces… pero hay algo, que no debemos olvidar nunca y que hace que el hombre sea más hombre y el sabio más sabio, como dice esta frase tan manida, que casi nunca la admitimos: “rectificar es de sabios”.
Ha habido ríos de tinta sobre este cuadro, casi todo está colgado en Internet; al que le interese el tema puede verlo en este medio. 
El último artículo que he leído ha sido en diciembre del 2014, y realmente pienso que, para afirmar algo hay que ser coherente con lo que vemos. Yo, no solo tengo ilusión porque se, que sin pruebas la ilusión muere sola, por eso busco la verdad, al margen de tener razón o no.
Los primeros informes se hicieron y los entendidos se equivocaron. Pero hay un dato que es sumamente importante para valorar la edad y es: que en este cuadro apareció un pigmento en la toca de la Virgen muy revelador, llamado azurita que se usaba en el siglo XVI y dejó de usarse, siendo reemplazado por el azul Prusia, que era más barato y mucho más duradero. 
El color de la azurita solía durar pocos años, y al observar el repinte con el azul Prusia, nos da conocer que su azurita estaba muy verdosa y ennegrecida y por esa razón se realizó el repinte con el azul Prusia, quiere decir, que podía ser tranquilamente de la última época del siglo XVI.
Referente al lienzo, este pintor escogía las telas con diferentes densidades, era un experto en preparar el lienzo, conocía que la textura variaba y podía alterar la calidad de la obra, por lo que a sus mecenas importantes escogería telas de mayor calidad.
También se aprecia su estilo en el cosido de las telas añadidas. Este tipo de telas eran muy usados en España y en Venecia en el siglo XVI.
Dicho informe también pone claramente que debería llevarse al Museo del Prado para compararle con los dos del mismo motivo y del mismo pintor.
 Palabras textuales del informe: “no se descarta su procedencia italiana”. También recuerdo que al salir a la luz los informes del citado cuadro, causo un pequeño revuelo y malestar entre los ‘más poderosos’. Malestar que se tradujo en el olvido de la obra; quedó muerta la investigación. Analicen ustedes …
 Mientras no se llegue la investigación hasta el final, no pararé de denunciar públicamente el abandono de esta obra; porque el pueblo de Sahagún necesita saber la verdad, es algo que me persigue desde entonces, porque el patrimonio del pueblo hay que quererlo. Antes de que alguien me diga algo, va por delante mi pensamiento: Mi único interés es simplemente conocer la verdad y poner en valor la rica historia de esta obra. Nunca más lejos que acogerme a ‘eso’ de la serendipia no es ese mi estilo, ni lo será nunca.
Estoy totalmente convencida que para algunas personas no les resulte agradable investigar… pero yo no tengo ese problema. Cuando se llegue hasta el final con su investigación, se cerrará esta página, para bien o para mal, pero se hará justicia y se dará luz a la rica historia de este pobre cuadro viejo.
Como todos sabéis yo he escrito mucho sobre esta obra y no me canso de analizar minuciosamente la pintura de este gran pintor, quiero que los entendidos en arte lo analicen también pormenorizadamente. Yo no tengo poder, por lo tanto, nada puedo hacer, solo denunciar la dejadez sobre los temas de arte ‘a quien corresponda en este pueblo`. No me gustaría que este cuadro muera de abandono. Porque no es de ningún particular, es del pueblo de Sahagún  porque aquí apareció 
Con estas pinceladas voy a llenar ese enorme lienzo blanco, que a veces se expone, como obras de arte ocultas.
Aquí va mi pensamiento, plasmado en ese gran lienzo blanco, que yo escribo con negro carbón, sobre una azurita oscurecida por el tiempo y comiéndose el color azul del lienzo.
Según las corrientes culturales de la época, los pintores realizaban varias réplicas, por la excesiva demanda de los temas más valorados en ese tiempo, y me refiero concretamente a Tiziano y sus obras, como, por ejemplo: San Juan Bautista, Las Poesías, El entierro de Cristo… que a lo largo de la historia se han observado tres obras muy parecidas, pero no iguales, porque él se encargaba de convertirlas en originales. 
 Se ha estudiado como realizaba las diferentes réplicas.
La realización de réplicas en el taller de Tiziano lo tenía organizado de tal forma, que cuando realizaba una obra y preveía tener más encargos, sacaba una copia, que guardaba en su taller, o alguna plantilla de cartón, para ahorrar tiempo en el dibujo; hasta que decidía transformarla en una réplica parecida, pero no igual, y así conseguía una obra, nuevamente original. 
Para ello introducía algunos cambios pequeños, poniendo o quitando algún detalle y cambiando los colores en todos sus iconos, así conseguía hacer de la réplica un nuevo original.
Hecho el nuevo original, volvía a hacer una nueva copia de éste, que volvía a guardar en su taller (ó bottega) para posibles réplicas.
Por eso no hay dos o tres Tiziano iguales. Así componía sus réplicas, que él convertía en originales. 
La obra aparecida en Sahagún reúne todas las causalidades aquí expuestas, esta era una forma más, de organizar su trabajo, quizá fuera para ahorrar tiempo en el dibujo. 
Así pues, pudo usar este método y guardar una copia para realizar otra obra nuevamente, quitando una cara que se observa, arriba a la izquierda del cuadro, cambiando la postura de las piernas de Cristo y realizando una espléndida grisalla en el sarcófago, cambiando el tocado de Arimatea en los tres cuadros y los colores de todos sus iconos. En el tercer cuadro que pintó, volvió a colocar la cara que se observa arriba del cuadro igual al primero que pintó (sería el que está en Sahagún) y cambiando toda su policromía, este último pintado para el secretario de Felipe II Antonio Pérez.
Para mí, observando los dos cuadros ( el primero y el segundo que pintó de este tema) han estado a cargo de la mano maestra del gran pintor veneciano, con una policromía perfecta y unos rasgos personales que siempre plasma en su obra, donde se aprecia que sus contornos no están muy definidos con exactitud, lo que más le importaba era captar la realidad del momento, este era su último estilo, donde extendía incluso con sus dedos los fuertes golpes de pintura, que de cerca, se podían ver como manchas y de lejos resultaban formas perfectas, de ahí que en sus obras se podía ver claramente, la vida , la muerte y el movimiento de los personajes con una singular belleza.
El cuadro que le fue encargado posteriormente para el secretario de Felipe II, Antonio Pérez, se observa una pequeña diferencia en la perfección pictórica del veneciano, quizás por ser de las últimas obras que pintó, siendo ya muy anciano, parte del trabajo de este cuadro, podría ser obra de su taller, al observar su estilo y comparar el buen gusto y la pincelada exacta que transmiten los dos anteriores.
El pintor veneciano acariciaba y moldeaba los golpes de pintura sobre el lienzo con precisión. En el cuadro de Sahagún se observa una perfecta definición en sus rasgos, acompañado de un frotamiento color sangre que él colocaba sobre la carne muerta de Cristo, para realzar mayor dramatismo, aunque la policromía está muy deteriorada.
Para algo están los medios… para saber por verdaderos expertos en este tema, el autor de esta interesante obra, que para mi sigue siendo la primera que Tiziano pintó para Felipe II en 1559 que se perdió en el trayecto. 
En el Museo del Louvre se encuentra otra obra de este pintor, que fue la primera que pintó de este mismo tema, para el Duque de Mantua, pero que no se parece en nada a las referidas en este escrito, ni en la colocación de sus iconos, ni el paisaje, ni su policromía. Quizá sea porque están muy distantes en el tiempo y en el estilo personal unas de otras, pues ésta fue pintada en la madurez de su vida, año 1523.
Otro detalle más, sobre copias u originales de este mismo tema, encontradas en toda España, son copias exactas del segundo que pintó, (que se encuentra en el museo del Prado, considerado obra maestra) alguna de ellas, se encuentran: una, en La catedral de Palencia y otra, en la Catedral Basílica de Sigüenza, esta última, recientemente restaurada y que por cierto es una copia excelente del cuadro que entregó a Felipe II.
También hay otra copia que se encuentra en una capilla en la Catedral Vieja de Salamanca, del cuadro que pinto para Antonio Pérez, que realizó Navarrete apodado ‘El mudo’.
Para los vecinos de Sahagún, sería muy justo y gratificante que fuera llevado al Museo del Prado para su investigación. 
Desde aquí, denuncio con rotundidad a los que demuestran, dejadez, pasividad y olvido en este tema. Muchas gracias a todos, por leer este texto, para exigir a los responsables de la custodia de este cuadro que se termine la investigación cuanto antes, para evitar su deterioro. Muchas gracias de antemano a los que de verdad apoyen que esto se haga. El pueblo de Sahagún tiene derecho a saberlo.
Doy gracias a Dios por todo. 
 
“Por cada nueva mañana con su luz, por el descanso y el refugio de la noche, por la salud y los alimentos, por el amor y los amigos, por todo lo que tu bondad nos da” 
Ralph Waldo Emerson
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