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Medio Ambiente
Seo/BirdLife
Sábado, 3 de febrero de 2018
Informe Seo/BirdLife

Por San Blas, la cigüeña… ya lleva aquí un mes

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El cambio global, el conjunto de cambios ambientales que se derivan de las actividades humanas sobre el planeta, ha modificado múltiples fenómenos hasta ahora habituales en la naturaleza. Llega incluso a cuestionar el refranero. Para muchos, la onomástica de San Blas -que se celebra hoy, tres de febrero- ya no es el día en el que por fin se puede saludar la llegada de las cigüeñas blancas a los pueblos de la península ibérica. No lo es porque, en un número cada vez más significativo, las aves no se han ido a tierras más cálidas para pasar el invierno.

Pero quizá es prematuro desterrar el refrán. Según las estimaciones de SEO/BirdLife, todavía hay muchas cigüeñas que migran y, todavía, los meses de febrero y marzo marcan picos de presencia de la especie en la península ibérica. 

Desde hace ya años, la comunidad científica estudia el significativo cambio de comportamiento migratorio de las cigüeñas blancas en la península ibérica. La principal, y evidente conclusión, es cada vez es mayor el número de parejas estables y menor el número de ejemplares que pasan los meses de mayor frío en África.

Como ocurre con la mayor parte de los fenómenos naturaleza, la explicación a este cambio es debida a varios factores, pero, en general, tiene un principal responsable: el ser humano. Las constantes intervenciones en el medio natural –desde el urbanismo o la agricultura hasta los factores que están aumentando la temperatura del planeta–, han modificado el mundo de las cigüeñas y éstas se han adaptado. En los humedales y en los vertederos encuentran la comida que antes escaseaba en invierno; y un clima más agradable en los meses de frío invita a no realizar el esfuerzo físico de desplazarse miles de kilómetros para pasar el invierno en otro punto del planeta.

Con todo, los cambios en la naturaleza no son definitivos ni inmediatos. Las cigüeñas blancas migran todavía y en gran medida. Basta citar los datos de la Fundación Migres: en 2016, se contaron 131.000 cigüeñas volando hacia África durante el paso postnupcial, de junio a septiembre.

Según el análisis del programa Migra desarrollado por SEO/BirdLife que cuenta con la colaboración de la Fundación Iberdrola España, los ejemplares más proclives a realizar el paso del Estrecho son los más jóvenes, guiados por el instinto. A medida que se hacen mayores, y se adaptan gracias al aprendizaje, los individuos entienden que no es necesario el viaje porque España ofrece todo lo que necesitan para pasar el invierno. Por esta misma razón, nuestro país se está convirtiendo en un punto de acogida de cigüeñas blancas del centro de Europa, que ya no ven necesidad de volar más lejos para pasar el invierno.

¿Cuántas hay y cuáles son sus amenazas?

SEO/BirdLife calcula que, en España, residen en estos momentos unas 34.000 parejas. Y el 40% lo hacen en humanizados, en los tejados de todo tipo de construcciones. Su vida no siempre es sencilla: las colisiones son una importante causa de mortalidad –se estima en torno al 29%–; a lo que se añaden factores como la desnutrición, la caída de nidos o las electrocuciones.

Especie protegida

La cigüeña blanca es una especie protegida por la legislación nacional y europea. Matarlas, molestarlas de forma deliberada y destruir sus nidos puede llegar a ser constitutivo de delito. Una de las prácticas de mayor impacto es la retirada o destrucción de nidos en periodo de cría, que justo ahora comienza.

La retirada de nidos solo se puede autorizar de manera excepcional y de forma justificada, después de haber cumplido una serie de criterios estrictos y únicamente si no existe una alternativa satisfactoria. En todo caso, las autorizaciones, que conceden los órganos competentes de las comunidades autónomas o sus delegaciones territoriales, deben respetar el periodo de cría de las cigüeñas. Y si realmente hay que retirar un nido por motivos de seguridad, deben ofrecerse alternativas viables para la nidificación de esta especie.

Además, este tipo de medidas no suelen suponer una solución al problema: no hay garantía de que las cigüeñas se abstengan de anidar de nuevo en la edificación donde se les ha retirado el nido, ya que generalmente vuelven cada año al mismo lugar.

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