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Firmas - La Pradera de Juanda
Juanda Rodríguez
Martes, 6 de febrero de 2018
El Avetoro

Lagunas (y IV). Abiertos a la esperanza

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A pesar de los grandes males que amenazan a nuestros preciados humedales, del fuego que arrasa con su vegetación, de los fitosanitarios que envenenan su agua, de los desalmados que las utilizan como escombrera o basurero… siempre queda abierta una puerta a la esperanza, a un futuro mejor. No cabe duda de que las zonas húmedas, llamase laguna, lago o charca, pueden servir como un recurso turístico muy a tener en cuenta para atraer la atención de los muchos amantes de la naturaleza que disfrutan de ese resquicio de autenticidad que aún puede quedar en este planeta. Puede llamarse turista, sí, pero no en el sentido más peyorativo del concepto, no esa persona que ensucia y contamina sin aportar beneficio alguno al entorno socioeconómico.

 

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No hace falta ser vidente para ver que este tipo de demanda turística ambiental va en aumento, ya está creciendo ahora mismo, y no está el pastel como para dejarse llevar porciones tan necesarias para planificar un futuro mejor. Sólo es necesario conservar, cuidar, potenciar, difundir, valorar… justo lo contrario a lo que se está haciendo ahora mismo con estos ‘oasis llenos de vida’, unos tesoros ambientales que están poco menos que abandonados por la mano de Dios, o mejor dicho, por la mano del hombre, tal y como se ha expuesto en las anteriores entregas de este mismo reportaje.

Y hablando de tesoros, si hay una joya que habría que mimar por encima de todas esa es el Avetoro, un pajarín muy peculiar cuya población atraviesa no pocas dificultades y que, por caprichos del destino o por la calidad de la zona, ha ‘decidido’ parar en algunas de las lagunillas que aparecen diseminadas por la extensa y rica comarca de Sahagún.

 

El Avetoro. Una joya

El Avetoro común (Botaurus stellaris) es un ave acuática tipo garza que está incluida en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría ‘En peligro crítico’ y también ‘En peligro de extinción’ dentro del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, un declive poblacional sufrido en las últimas décadas a causa, principalmente, de la degradación de los humedales.

 

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Es un ave esquiva y discreta, difícil de observar. Más fácil resulta localizarla por su canto, un característico mugido que la delata durante las noches primaverales. Los machos se aparean en general con varias hembras, sobre las que recae el peso del resto del proceso reproductor. Pero curiosamente se han avistado ejemplares de avetoros en la Laguna Grande de Bercianos, en la Sentiz de Valdepolo y en la Villagán de San Miguel de Montañán. Se hace obligado reseñar que el pasado invierno, hace ahora justo un año, ardió por completo la vegetación de la laguna ‘gemela’ de Villagán, la Vallejos, sin que nadie lo pudiera evitar, ni lo denunciara (excepto Sahagún Digital) y, lo que es peor, nadie haya pagado por ese delito ecológico. Ni detenidos ni culpables. Otro atentando ambiental más, y eso a pesar de que supuestamente se practicó una investigación del caso. Hacer daño es gratis.

 

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El ‘Proyecto Botauros, Gestión del hábitat del Avetoro en la cuenca del Duero’, nació en 2014 con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, con el objetivo de contribuir a la conservación del Avetoro, incrementando y mejorando el conocimiento sobre la situación de la especie, mediante la identificación de los enclaves más importantes, proponiendo y desarrollando medidas concretas de gestión y conservación y divulgando su situación actual y problemática. Para ello se está actualizando la situación de la especie en la zona, censando humedales con presencia del ave y proponiendo gestión de los humedales de mayor valor para el Avetoro como es la Laguna Grande de Bercianos del Real Camino, donde se supone que se están desarrollando acciones piloto en favor del ave, sensibilizando a la sociedad sobre la especie, sus hábitats y sus problemas de conservación, además de mejorar el nivel de protección y conservación del Avetoro. Al menos ‘sobre el papel’.

 

Pero hay más…

La riqueza faunística que nos podemos encontrar en estos oasis de biodiversidad, oasis de ‘secano’, es impresionante. Puestos a enumerar, por orden alfabético, encontramos todas estas especies de aves: Agachadiza común, Aguilucho lagunero, Ánade real, Andarríos chico, Ánsar común, Archibebe claro y común, Avefría, Avetoro, Cerceta carretona,  Chorilitejo chico, Cigüeña blanca, Cigüeñuela, Combatiente, Cormorán grande, Corremolinos menudo, Espátula, Focha común, Garceta común y grande, Garza imperial y real, Pato cuchara, Polla de agua, Polluela pintoja, Somormujo lavanco, Tarro blanco, Tórtola turca, Zampullín chico y Zarapito trinador. Verdaderos paraísos para los amantes de la ornitología, la fotografía o la naturaleza.

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