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Firmas - La Pradera de Juanda
Juanda Rodríguez
Viernes, 6 de abril de 2018
Miel de Almanza

Apicultura en la Comarca de Sahagún (III): ‘El Robledal’, culto a la calidad

Jesús Montes (45 años) es el caso de un apicultor que se dedica en exclusividad a la labor apícola, un buen ejemplo para ilustrar este relato. Desde Almanza se ha hecho un hueco en el mercado a través de su marca de miel ‘El Robledal’ que envasa y comercializa. Se trata de un apicultor de segunda generación, pues aprendió la profesión de su padre y desde hace 20 años regenta el negocio de la miel en solitario. Trabaja actualmente con unas 600 colmenas ubicadas en el entorno de Almanza, incluido los montes de Calaveras de Arriba y Mondreganes.

 

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“Dependemos de la climatología totalmente, lo que cogen las abejas está en el campo. El ejemplo es 2017, un año calamitoso, nadie recuerda otro parecido, pues con las heladas de finales de abril se fue al traste el 90% de la cosecha en esta zona”, asegura Jesús. Si una media de producción anual en su explotación la estima en 10.000 kilos de miel, la del año pasado apenas alcanzó los 1.500.

 

Los precios y la calidad de la miel van directamente relacionados, según el apicultor de Almanza. “El precio de las mieles oscuras en España es verdad que están al alza, tanto la de venta a granel como la envasada, pero ahí entran las importaciones de miel de China que trabajan por debajo de nuestro coste. Sería para sospechar si no hubiera estudios que demuestran que esta miel viene pasteurizada, algo que no es necesario hacer, pero así mantienen el mismo color y sabor, aunque también pierde el 80% de las propiedades de la propia miel”, asevera.

 

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Es que Jesús Montes controla y cierra todo el proceso de la actividad: atiende el colmenar, envasa, etiqueta y comercializa su propia miel. “La apicultura de ahora no es como la de hace 15 años, es más exigente si quieres tener bien atendida la explotación. Yo tengo trabajo todo el año, es más intenso desde de primavera a otoño, pero lo que más tiempo me ocupa es el etiquetado, el envasado y la venta, incluyendo la asistencia a ferias”, explica desde su casa en Almanza donde ha habilitado un pequeño despacho de venta directa. La mayor parte de la producción de miel oscura El Robledal se va a manos de clientes de León, Asturias y País Vasco.

 

El oso goloso

Respecto a los daños del oso, este apicultor hace un llamamiento hacia lo que considera “un problema grave”. “Hace unos años no tenía mucha trascendencia, nos visitaba de vez en cuando, destrozaba unas colmenas y punto. Pero desde hace unos años a esta parte ha crecido el número de ejemplares de osos y se da el caso del año pasado, que encima no tenían alimento en su zona natural, y yo tuve aquí entre 50 y 60 colmenas destruidas”. Por eso Jesús tiene en mente proponer una reunión de todo el sector apícola para plantear a la Administración, en este caso la Junta de Castilla y León, soluciones para hacer compatible el oso con la apicultura. Y piensa hacerlo desde la Organización Profesional Agraria COAG de la que forma parte como responsable de Apicultura. “Mi idea es llamar a las diferentes asociaciones que hay en León, a Oso Pardo y ver cómo le planteamos a la Junta la posibilidad de mejorar la relación apicultores/ oso; a mí me encanta la naturaleza y los osos, pero ahora hay zonas donde la actividad es incompatible”, recuerda Montes, al tiempo que apunta la necesidad de adelantar el pago de las indemnizaciones por los daños que causa esta especie en peligro de extinción en los colmenares de la provincia, que cada vez son más numerosos, y que en la mayoría de los casos supera el periodo de un año. Confirma Jesús en este mismo sentido que en 2017 el oso causó daños en colmenas de Valdavida, a sólo 12 kilómetros de distancia de Sahagún, que da una idea de los largos desplazamientos del plantígrado desde su hábitat natural de montaña, sobre todo de ejemplares jóvenes que no tienen que defender su territorio.

 

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Considera Jesús que de la apicultura se puede vivir, que es “un trabajo más del campo”, pero en el que hay que invertir “muchas horas y esfuerzo” porque la problemática es cada vez mayor, “con enfermedades como la varroa que se va haciendo resistente a los tratamientos, el oso, el cambio climático…”. Puede que requiera una inversión menor que otro negocio ganadero, pero el riesgo de fracaso es alto. Por eso Jesús recomienda a las nuevas incorporaciones que se formen bien para hacer frente a toda la problemática y amenazas de esta actividad, que es mucha. “Estos años de atrás hubo mucho efecto llamada, se metió gente a esto de la miel y doy fe que lo están pasando mal, más con un año como el pasado tan calamitoso”.

 

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Al hablar de alimentación suplementaria para las abejas, Jesús tiene su opinión al respecto. “Si estás sometido a controles de calidad serios te puedes plantear el complementar la alimentación de la colmena, pero si pillas con años como el pasado o este mismo inverno que parece que no acaba, si no les das algo se nos hubieran muerto todas”. Y al preguntársele por la apicultura trashumante, tampoco se calla: “Yo soy estante y de León, pasa como el oso, creo que tenemos que coexistir, pero con respeto, pues no competimos en igualdad de condiciones. Los del sur llegan con 1.000-1.500 colmenas, necesitan mucho más espacio, y pueden llegar a hacer hasta tres cosechas si el año viene bueno de floración, subiendo cada vez más al norte”.

 

Genética

Confiesa Jesús que le gustaría poder practicar el control genético en su explotación, cosa que no puede por ahora por falta de tiempo. ¿En qué consiste esta práctica? En controlar la edad de la reina y sustituirla cuando empieza a mermar la producción de huevos. Las reinas son fecundadas artificialmente por zánganos elegidos genéticamente, intentando lograr una inmunidad o al menos mayor fortaleza frente a las enfermedades.  “Una reina en plena producción puede poner hasta 1.500 huevos al día, pero suele tener una vida fértil de 4-5 años y aunque la propia colmena se autorregula y la sustituye de forma natural, hay gente que controla la edad de la reina y en un momento dado la elimina e introduce una nueva que ya tiene preparada en laboratorio, ejemplares muy productivos y dóciles. Es una tarea para la que hay que ser muy empírico y minucioso”, asegura.

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