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Firmas - La Pradera de Juanda
Juanda Rodríguez
Sábado, 12 de mayo de 2018
Demasiado plástico: la contaminación pendiente que nos afecta a todos

Plastiquitis

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No pretendo hacerte sentir culpable, sólo que reflexiones sobre el ‘inocente’ gesto de arrojar al campo una pequeña bolsa de plástico... 
Estás en un pueblo de la Comarca de Sahagún, por donde pasa un arroyo o un río, el Cea o el Valderaduey, por ejemplo. Esa bolsa es muy probable que por efecto del viento y la lluvia acabe en ese cauce. Ambos ríos desembocan en el Duero (el primero antes en el Esla) y el Duero se funde en Oporto-Portugal con el Océano Atlántico. Recuerda el poema de Jorge Manrique: “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir…”
Y ahora lee esta noticia reciente: “Un joven cachalote varado cerca del Cabo de Palos murió, según la necropsia practicada, a causa de los plásticos que tenía en su estómago. En total se han encontrado 29 kilos de plásticos, que le causaron graves impactos en el aparato digestivo, entre bolsas de basura, trozos de redes, cabos, otros restos de plástico, y hasta un bidón, que finalmente acabaron con su vida”.
¿Te parece algo ajeno a ti? No te alarmes, pues por fortuna no todos los plásticos que dejamos fuera de los contenedores de basura, los amarillos, que es donde deberían quedar, van al mar para que se los coman tortugas, cetáceos, tiburones, peces o aves. No. Peor aún. Esos plásticos/polímeros y su lenta degradación ambiental acaban penetrando en las capas freáticas de las aguas subterráneas de las que nos nutrimos en nuestros pueblos tras el efecto de la tierra, el sol y el lavado del agua de lluvia y de riego. Al final acabamos contaminados nosotros mismos por efecto de nuestra mano, peor dicho, de nuestra mala cabeza. Es triste, pero cada vez son más los vecinos de los pueblos que optan por beber agua mineral de compra porque ‘no se fían’ del agua que les llega al grifo de casa.
 
Basuraleza
El problema de la basura y los plásticos que aparecen diseminados por doquier se empezó a denominar con el término inglés ‘littering’ hace ya algunos años. Pero la palabreja no está incluida en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE y las posibles traducciones propuestas no siempre responden a la realidad del fenómeno ni contribuyen, de forma satisfactoria, a superar el reto de informar a la opinión pública sobre la envergadura del problema y cómo ser parte de la solución. En inglés, la propia palabra littering puede generar confusiones porque también se emplea en contextos de suciedad urbana o para aludir a la hojarasca y a los desechos orgánicos.
 
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Es por esto que, tras consultar con expertos e investigadores especializados en biodiversidad, Libera (iniciativa de SEO/BirLife en alianza con Ecoembes para liberar a la naturaleza de basura) ha propuesto una palabra alternativa que, al menos en español, ayude a concienciar y prevenir el littering: Basuraleza. 
Independientemente de cómo lo llamemos, ¿sabías que de los casi seis billones de cigarrillos que se producen al año, se calcula que al menos 4,5 billones acaban tirados en la calle o en el campo, es decir, forman parte destacada de la basuraleza?; ¿que un bastoncillo tirado por el inodoro en España puede terminar interactuando con un caballito de mar en una isla del Pacífico?; ¿que un plástico puede durar entre 100 a 700 años aproximadamente en diversas condiciones ambientales sin descomponerse en su totalidad? Vete tomando nota que vienen más datos que te pueden crear cierto desasosiego.
 
[Img #17332]Qué es el plástico
Los plásticos son polímeros de alto peso molecular que se sintetizan a partir de derivados químicos del petróleo o petroquímicos. Los plásticos derivados de petroquímicos son de fácil fabricación y sus costos son muy bajos. Por ello, sus aplicaciones son múltiples. Más de un tercio de los plásticos se utilizan en productos desechables, tales como envases, utensilios para alimentación y bolsas de basura.  Los tipos más importantes de plásticos utilizados son el polietileno (PE), polipropileno (PP), poliestireno (PS), policloruro de vinilo (PVC), tereftalato de polietileno (PET) y poliuretano (PU).
Hoy en día vivimos rodeados de objetos plásticos que en siglos anteriores no eran necesarios para la vida cotidiana. Los plásticos se han fabricado para satisfacer las demandas de una gran variedad de usos, dando lugar a una vasta industria donde la civilización debería llamarse la civilización del plástico, debido al papel determinante que ha desempeñado este material en su desarrollo, en la mejora de las condiciones de la vida y en el crecimiento de la ciencia y la tecnología.
Actualmente estos plásticos son muy utilizados como envases o envolturas de sustancias o artículos alimenticios que al desecharse sin control, tras su utilización, han originado gigantescos basureros marinos, como la llamada ‘sopa de plástico’, el mayor vertedero del mundo situado en el Pacífico Norte con una extensión de casi 1,5 millones de kilómetros cuadrados. ¿Te lo imaginas? Pero la ‘plastiquitis’ también provoca obstrucción de alcantarillas, contaminación en los ríos, mortandad de peces, riesgos en la salud del ser humano, el cambio climático, el efecto invernadero… Casi nada.
 
El ganado
Los veterinarios y los ganaderos saben bien que cuando una oveja o una cabra ingieren restos plásticos como bolsas de polietileno nada difícil de encontrar por el campo es muy probable que les provoque la muerte al cabo de unas pocas horas. El volumen de los plásticos es en sí mismo un problema para el reciclado o la reutilización del mismo, pues generan un problema en la recolección, traslado y disposición final. Valga un ejemplo: un camión con una capacidad para transportar 12 toneladas de desechos comunes, transportará apenas cinco o seis toneladas de plásticos compactados, y apenas dos sin compactar.
 
Cazadores guarros
Llegados a este punto toca dar un buen tirón de orejas a esos cazadores que, aunque está prohibido con su sanción correspondiente por la Ley de Caza, dejan abandonadas en el campo las vainas de los cartuchos tras disparar a la perdiz, codorniz, liebre o paloma de turno. Vainas que, por supuesto, tienen un doble componente de metal y de plástico. No son todos, lo sabemos, pero siempre pagan justos por pecadores. Y no sirven excusas de que las vainas salen disparadas de las escopetas automáticas/repetidoras y se pierden entre la vegetación, pues se pueden instalar unas simples redecillas en la ventana del arma que recogen los cartuchos recién disparados para comodidad del cazador. También existen unos potentes imanes que ‘atrapan’ estas vainas por la parte metálica del cartucho. Es cuestión de interés o de dejadez.
 
Los ‘súperexagerados’
No deja de ser llamativo que muchos supermercados hayan comenzado a cobrar por las bolsas de plástico en las que transportar la compra hasta casa o hasta el coche con la excusa de fomentar la disminución del uso del plástico, por aquello de la conciencia con el medio ambiente, que siempre ‘vende’ bien en imagen. Pero es que el 90% de los alimentos que se exponen en los lineales de ese mismo supermercado están envueltos o envasados en plástico, hasta la fruta y la verdura, cuando en la mayoría de los casos no sería necesario o al menos puede ser prescindible.
 
[Img #17331]El Sigfito ayuda a los agricultores 
El Sistema Integrado de Gestión de envases vacíos de agrarios ‘Sigfito’ se basa en una red de centros, denominados puntos de recogida -en la comarca son los propios distribuidores de insumos agrícolas- a los cuales el consumidor puede llevar sus envases, y así cumplir sus obligaciones en gestión medioambiental.
El sistema es el autorizado en todo el territorio nacional y se recogen todo tipo de envases del ámbito agrario, como fitosanitarios, abonos, fertilizantes o semillas, entre otros. Los agricultores conocen perfectamente que estos envases, una vez utilizados, han de ser depositarlos en alguno de los puntos de recogida del sistema Sigfito, algo que se aprende en los obligados cursos en los que se expide el carné de manipulador de fitosanitarios sin el que no se pueden realizar tratamientos químicos a los cultivos. En teoría, los agricultores tienen un albarán que justifica que cumplen con la Ley y con el medio ambiente, no sólo en las buenas prácticas con los químicos, sino en la obligatoriedad de no dejar esos recipientes vacíos por cualquier lugar.
En la provincia de León hay más de medio centenar de puntos de recogida Sigfito y cinco en Sahagún: Nuevas Técnicas del Campo SL, Sucesora de la Fuente, Santos Barrio e Hijos, Pastrana Agricentro y Agrocampo Tierras de León, según los datos que maneja la web de Sigfito.  
La mejora del medio ambiente es un tema que preocupa en la agricultura actual, un sector profesional cada día más concienciado con los residuos que se generan en el campo. Pero no siempre ha sido así. Lo normal es seguir viendo por el campo garrafas y botellas, muchos de colores llamativos, de productos químicos y abonos cuando esa conciencia no estaba acompañada de fuertes sanciones administrativas, como en la actualidad, cuando se incumple la norma agrícola. Eso, cuando no se decidía quemar esos envases, con lo que simplemente se trasladaba la contaminación del suelo a la atmósfera.
 
[Img #17326]Reciclar bien
Reciclar es darles una nueva vida a los envases, reduciendo el consumo de recursos y la degradación del planeta. Desde Ecoembes (organización medioambiental sin ánimo de lucro que promueve la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente a través del reciclaje) se dan unos consejos prácticos que podemos recordar para reciclar bien:
-Envases de plástico: Reducir su consumo, reutilizar y reciclar son las tres acciones básicas para reducir su impacto. Por eso, es importante depositar en el contenedor amarillo las botellas de agua, de detergente, el bote de champú o las bolsas de patatas, por ejemplo.
-Briks: También podemos reciclar el brik de leche o de zumo depositándolos al contenedor amarillo y así conseguir darles una segunda vida.
-Latas: Este tipo de envase está siempre presente en nuestra cocina. ¿Quién no tiene una lata de refresco o de conservas en el frigorífico? Las latas están compuestas de aluminio y se pueden reciclar un número ilimitado de veces. ¡Al contenedor amarillo!
-Envases de papel y cartón: Revistas, periódicos viejos, caja de cereales, de zapatos... todos deben ir al contenedor azul para ser reciclados y ayudar a reducir la sobreexplotación de los recursos naturales.
-Vidrio: Este material se puede volver a reutilizar mediante un proceso de lavado de desechos o a través de su fundición y puede ser reciclado al 100% una cantidad indefinida de veces.  Para ello debemos separarlos del resto de materiales. ¡Al contenedor verde!
-Pilas y baterías: Podemos encontrarlas a diario en el mando de la tele, el ratón del ordenador o en la maquinilla de afeitar y nunca debemos tirarlas a la basura con el resto de residuos. Tienen componentes altamente contaminantes, por lo que es muy importante llevarlas a los contenedores de residuos peligrosos que tengamos más cerca de casa o al punto limpio.
-Otros: Electrodomésticos, aparatos electrónicos, bombillas, aceites usados… también se puede reciclar en los puntos limpios.
 
 
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La solución, en manos de todos 
La solución a este problema está en manos de todos y cada uno de nosotros. Por este motivo, es necesario que todos los agentes trabajen alineados para erradicar un problema que va en aumento: las administraciones, mejorando la gestión de los residuos y cooperando para ayudar a las regiones y países que no cuentan con los mismos recursos para gestionar sus residuos; las empresas, reduciendo y gestionando sus residuos; y los consumidores, realizando una correcta gestión de los mismos. Para ello es completamente necesaria una mayor concienciación y educación ambiental.
“La basuraleza no es solo la escombrera ilegal o la isla de plástico del Pacífico. Es cada colilla, cada papel de aluminio para el bocata o cada envoltorio que se abandona en la naturaleza. Ese acto puede tener efectos directos, por ejemplo, en la degradación o destrucción de hábitat, e indirectos, ya que la presencia dispersa de basuraleza en casi cualquier ambiente puede convertirse en una fuente de contaminación difusa, a menudo invisible, pero de consecuencias impredecibles a gran escala”, explica el responsable del área Social de SEO/BirdLife, Federico García.
 
 
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No más plásticos en nuestros alimentos
La organización ecologista y pacifista Greenpeace España ha iniciado una campaña de recogida de firmas bajo el título ‘No más plásticos en alimentos' amparados en los siguientes argumentos:
La basura plástica ahoga y envenena nuestro medio ambiente, pero los supermercados siguen añadiendo capas y capas de plásticos a nuestros alimentos. Hasta 12 millones de toneladas de plásticos entran en los océanos cada año, ahogando los ecosistemas, provocando daños a la fauna y entrando en la cadena alimentaria. Es una invasión plástica. Nos han obligado durante demasiado tiempo a consumir envases de plástico en nuestras compras, y durante años nos han contado que reciclando y mejorando la gestión de residuos podemos solucionar este problema. Pero sabemos que más del 90% del plástico que consumimos no se recicla.
Por eso, pedimos a los supermercados que eliminen los envases de plástico en sus frutas y verduras, que proporcionen alternativas sostenibles para comprar sus productos de alimentación y que fomenten la venta a granel. Firma para que los supermercados se responsabilicen de la crisis de la contaminación por plásticos que han ayudado a crear.
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