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Firmas - Cartas a Dirección
Alfonso Vallecillo
Martes, 15 de mayo de 2018
Una comarca de oportunidades

"¿Tenemos lo que nos merecemos?"

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“Tenemos lo que nos merecemos”. ¿Cuántas veces habremos escuchado esta expresión?, ¿cuántas veces lo habremos dicho?... El conformismo y la falta de un análisis de la realidad alimentan este mito, con el que no puedo estar más en desacuerdo. 
Y es que, no quiero que una comarca histórica como Sahagún, y de tanta importancia, cada vez tenga menos población; no quiero que cada vez tengamos menos servicios médicos; no quiero que nuestro tren cada vez pare menos veces; no quiero que el instituto tenga cada vez menos opciones para nuestros hijos; no quiero que nuestros hijos tengan que buscarse la vida fuera de la comarca… 
El conformismo y, por ende, el pesimismo, es la base del desastre. Un cambio es posible, sí, pero el cambio tenemos que realizarlo nosotros mismos. Cada uno tiene que mirarse y pensar qué puede hacer. Nadie va a venir de fuera con la varita mágica.
Para que esto cambie, tenemos que valorarnos a nosotros mismos. No vale decir eso de “tenemos lo que nos merecemos”. 
Hay que confiar en uno mismo, nosotros somos los más limitantes. Nuestra ilusión es lo que debe llevar en volandas cualquier proyecto que queramos desarrollar. Pensemos lo que decían nuestros abuelos: “querer es poder”. Y qué razón tienen.
La vida en el mundo rural es fabulosa si la comparamos con grandes urbes porque disponemos de dos recursos que no están disponibles en la gran ciudad. El más importante es el tiempo: no hay largas colas, ni horas de espera en metro o autobús, ni atascos. Ese tiempo que no se pierde se puede dedicar a vivir. Otro de los recursos que disponemos en nuestros pueblos en abundancia es el espacio. Las viviendas al mismo precio que en la capital son infinitamente mayores. Por lo que en el pueblo tenemos recursos muy importantes: espacio y tiempo. 
Disfruto cada día de estos recursos, disfruto cuando me cruzo con un vecino y lo conozco y nos saludamos; disfruto entrando en mi cafetería de costumbre, donde no tengo que pedir al camarero lo que quiero tomar; disfruto con la familiaridad de la gente y disfruto de la gran familia que somos en nuestros pueblos. Está claro que en todas las familias puede haber problemas, pero, al final… es la familia. 
Está claro que donde hay ilusión y se confía en las posibilidades no hay nada imposible. Confiemos en nuestra gente, confiemos en nosotros mismos, valoremos nuestros recursos y nuestras posibilidades. Cada vez lo tengo más claro: vivir en el pueblo es un privilegio.
Sahagún Digital. El magazín del sureste de León
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