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Jesús Ángel Velado
Viernes, 22 de marzo de 2013
Cata

Castro Iuvara Albarín 2012

[Img #2708]La cata de esta semana es de un vino blanco, de una variedad autóctona de la zona sur de León que se llama Albarín. Es una variedad blanca de las principales de la Denominación de Origen (DO) Tierra de León, de la que existen pocas hectáreas y se está intentando recuperar y darle la importancia que tiene. 
El Albarín está muy bien adaptado a nuestras condiciones climáticas y a nuestros suelos, es muy importante vendimiar en óptimas condiciones, vigilando el grado y la acidez, ya que si la dejamos madurar mucho obtendremos altas concentraciones de azúcar y la acidez se nos puede quedar muy corta, con el resultado de vinos planos. Requiere de un seguimiento muy continuo para definir el momento de recogida y un buen trabajo de campo.
La bodega es Vinícola Valmadrigal SL situada en el término municipal de Castrotierra de Valmadrigal. La sociedad la forman dos hermanos, Roberto y Agustín y son los encargados de la gestión de la bodega junto con el enólogo David Cabezón que les asesora en la elaboración de los vinos. Ambos hermanos también regentan un bar y restaurante situado en la propia bodega, en la que ofrecen productos de la tierra, que maridan con sus propios vinos, dando un motivo más al visitante para conocer su trabajo.
La vida de Agustín ha estado siempre ligada al mundo del vino, a finales de los 70 Agustín empezó a trabajar como bodeguero en la Cooperativa Vinícola Valmadrigal, una vez desaparecida la cooperativa, emprendió en la misma bodega su proyecto personal, que le llevaría hasta el 2003, año en el que se decidió a abandonar la vieja cooperativa y crear junto a ésta su nueva bodega, con nuevas tecnologías y medios para la elaboración de vinos de calidad, dando fe de ello los numerosos premios obtenidos a lo largo de su andadura.
La cata es de un vino blanco, Castro Iuvara Albarín 2012, cuya presentación es elegante y joven, con una botella bordelesa blanca de hombros altos, tapón de corcho aglomerado, cápsula de complejo y una etiqueta atractiva que destaca el color del vino. 
La elaboración de este blanco ha sido realizada en depósitos de acero inoxidable, con una maceración en frío para extraer los compuestos aromáticos de la uva, un ligero prensado y una fermentación controlada a bajas temperaturas, para obtener todo el potencial de la variedad.
Una vez descorchada la botella y servida en la copa, vemos que el vino está limpio y muy brillante, con un color amarillo verdoso y reflejos dorados en el ribete, destaca la presencia de finas burbujas de carbónico natural, propio de la fermentación del vino.
En la fase olfativa llama la atención la potencia e intensidad de los aromas que se escapan de la copa, en la que destacan los aromas frutales y sobretodo las frutas tropicales como mango, maracuyá, lichi e incluso albaricoque. A copa parada también identifico aromas a frutos secos como las nueces. Si muevo la copa se aprecian más esas frutas tropicales junto con flores blancas y amarillas como lilium y aromas terpénicos propios de la variedad, así como trazas de lilas. Aroma amplio, franco, fresco y tropical. La nariz es casi perfecta, con potencia, compleja, amplia y atractiva, cerrando los ojos te transporta a una pradera en primavera, con muchas flores blancas y amarillas.
En la fase gustativa la entrada en boca es amplia y untuosa, el vino ocupa toda la cavidad y aparecen esos aromas detectados en la fase anterior, mango, fruta de la pasión… y un ligero amargor final en la parte trasera de la boca y en la garganta, lo que le da largura y hace al vino más persistente. El recuerdo perdura y nos incita después de un rato a dar otro trago. La acidez es agradable, se aprecia pero esta integrada con el resto de sabores, le da agilidad, frescura y viveza al vino. El carbónico natural del que hablábamos al principio provoca una sinergia con el resto de aromas, intensificándolos al explotar esas finísimas burbujas en el paladar y papilas gustativas, liberando un torrente de sensaciones florales y tropicales que te devuelven a la pradera primaveral. 
Es un vino con 13,5 grados-volumen pero no resulta vinoso o alcohólico debido a la buena estructura que posee, todas las características organolépticas están bien ensambladas y no se aprecian aristas.
En definitiva, el Castro Iuvara Albarín 2012, es una de las grandes apuestas por esta variedad, de la que queda mucho camino por recorrer para darle más volumen en boca y mantener la potencia aromática. Salud. 

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3 Comentarios
Fecha: Miércoles, 3 de abril de 2013 a las 13:26
Jesús Angel Velado
Jose Antonio, no es el mejor pero esta entre los mejores, aunque ya sabes que en cuestión de gustos no hay nada escrito. Salud!!!
Me alegro que te guste Inés, creo que esta variedad va a dar mucho que hablar. Salud!!!
Fecha: Sábado, 23 de marzo de 2013 a las 00:19
Jose Antonio P.
No es el mejor de la DO pero apunta maneras
Fecha: Sábado, 23 de marzo de 2013 a las 00:18
Inés
Me chifla este vino. Soy una apasionada de los blancos y este es de 10

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