Día Jueves, 05 de Febrero de 2026
María Luna
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Educación
Indomable
Dos noticias me han llevado a reflexionar acerca de un hecho muy importante que afecta al desarrollo de nuestros hijos; se trata de cómo la sociedad, la cultura, la televisión y nosotros mismos trata de estereotiparlos.
La primera noticia que me ha dado qué pensar tiene como protagonista a la ‘Princesa Indomable’ de Pixar. Para quien no sepa de que hablo, la Pixar es una compañía estadounidense responsable de películas de animación que ha tenido detrás a personajes tan influyentes en este mundo como George Lucas o el recientemente fallecido Steve Jobs. En su haber encontramos grandes películas como Monster SA, Buscando a Nemo, Ratatouille, Wall-E…
Una vez localizada os cuento: la princesa Mérida, protagonista de la película Brave, lucha contra todos por seguir su propio camino enfrentándose a su madre y al destino que ella le marca. Tiene una larga melena de rizos salvajes pelirrojos y un carácter muy marcado. Pues bien, esta princesa indomable se ha ‘Disneyzado’ le han peinado los rizos en unas ondas al agua perfectas, le han marcado las caderas y ha dejado su arco en casa.
Disney (propietario de la Pixar desde hace algunos años) ha decidido incluirla en su ‘selecto’ ‘Club de Princesas’, una pena, vamos.
El personaje de Mérida me atrapó irremediablemente por su rebeldía, la fuerza que emanaba de su personalidad, la Escocia medieval (donde se localiza la historia) y sus rizos. Era ver retar a su madre y recordarme a alguien que tengo en casa que me deja sin paciencia pero, a la vez, de la que pienso y deseo que conseguirá todo lo que quiera, precisamente por esa terquedad de carácter.
A mi parecer, el paso adelante que Disney dio con Mérida ha sido una carrera hacia atrás con esta decisión. Y es que, ya está bien de tantas princesitas que se visten de rosa con lazos y esperan a que el príncipe vaya a por ellas, o que el final feliz de todos los cuentos sea el beso del chico. Para mi es mejor un final que no acabe, abierto a todo un mundo de posibilidades, de esperanza y de ilusión, entre las que además de príncipes haya piratas o la posibilidad de ser uno de ellos.
El tema que abordo les parecerá a muchos carente de interés e incluso sin ninguna importancia pero creo que es más importante de lo que en un principio pueda parecer: los personajes que siguen nuestros hijos o que toman como ideales creo que son lo suficientemente importantes como para dedicarlos unos minutos.
El porqué de esta decisión me preocupa, quizá Mérida no ha tenido el suficiente éxito entre las niñas, ¿su personalidad no está bien vista por las madres?, ¿es quizás porque no se peina?... No lo se, pero deberíamos plantearnos este hecho, no creo en la igualdad de sexos, porque es obvio que no somos iguales pero si en la igualdad de oportunidades entre personas sin distinción de sexo, raza ni creencia y, en la situación actual, la fuerza de carácter va a ser indispensable para salir adelante, cuando muchos la hemos tenido que aprender por el camino, ¿qué hay de malo en venir de fábrica con ella?, ¿qué hay de malo que un personaje nos enseñe su fortaleza?.
Se que esta misma tarde me voy a arrepentir de esto, cuando diga a mi hija “ven” y ella vaya...a donde la dé la gana, pero bueno ahí es donde tendré que sacar yo mi argucia para llevarla donde yo quiera. Eso si, cuando crezca irá directa donde quiera, para lo bueno y para lo malo, he aquí el peaje a pagar.
Otra noticia leída ha dado el contrapunto y es esta: "Fotógrafa rompe con estereotipo Barbie y retrata a su hija con iconos de verdad"... Una fotógrafa, cansada de estereotipos Barbie ha retratado a su hija como diferentes iconos históricos y sociales, como Amelia Earhart, Coco Chanel o Jane Goodall aunque mi preferida es la última, su hija representa a ella misma como presidenta de los EEUU, si ella quiere. Ese, a mi entender, es el mensaje correcto “Hija/o de mayor puedes ser, piloto de aviación, icono de moda, primatóloga o incluso princesa Disney, pero siempre tu”, esa es la enseñanza que deberíamos dar a nuestros hijos e intentar que así sea, aunque eso es otra historia...
Yo por mi parte seguiré sin peinar rizos, intentando que no se me rebelen demasiado y metiéndoles en la cabeza que pueden ser lo que ellos y sus vidas quieran.
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Luis Ángel | Miércoles, 29 de Mayo de 2013 a las 20:51:07 horas
¡Olé! Suscribo de la primera a la última letra. Yo también tengo una Mérida en casa y no me gustan las Barbis ni las princesas de Disney. Intentan hacer de nuestros hijos unos seres infantilizados, superficiales, y con los valores que "convienen".
Buen artículo, enhorabuena.
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