La señora Ana nació cuando las mujeres se dedicaban “a las labores propias de su sexo”. Y, como les pasó a todas, las suyas fueron casi todas. Rodeada de buena parte de su familia, Ana Bajo Bajo, celebró este fin de semana en Gordaliza del Pino, su pueblo natal, el haber llegado a una mayoría de edad deslumbrante.
Cien años para un cuerpo menudo, pero lleno de vitalidad, que el pueblo de Gordaliza abrazó simbólicamente a través de la entrega de un obsequio muy especial: una reproducción manuscrita de su acta de nacimiento, rubricada hace más de 100 años, y el primer testimonio escrito de su llegada al mundo. Un mundo complicado entonces al que Ana Bajo plantó cara con cariño, ternura, tesón y canciones. Las que todavía canta y cantó en su fiesta: “Pueblerina, pueblerina, pueblerina de mi amor, no ves que tus ojos negros, me han robado el corazón”.
El centenario de Ana es el tercero en tres años que festeja Gordaliza: en 2021 Emiliana Pérez y Victoriano Cuenca en 2020. Su cumpleaños fue el tres de febrero, si bien se encontraba en esas fechas fuera del pueblo, de ahí el retraso en el homenaje.
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