Días de este evento:
Día Jueves, 30 de Abril de 2026

Vallecillo cumple con su ancestral tradición de 'pinar el mayo'

La localidad de Vallecillo vuelve a 'pinar el mayo'; un rito milenario que fusiona el culto a la naturaleza, a la primavera y a la fertilidad, que vuelve a escenificarse la madrugada del 30 de abril al 1 de mayo.

 

Para asegurar que los participantes tengan la energía necesaria para cortar, pelar y erigir un árbol alto en el centro del pueblo, la asociación Fuente del Olmo ha organizado una cena popular previa al evento principal, el 30 de abril, a las 21:00 horas, en las escuelas viejas. El menú para la ocasión estará compuesto de entrantes, carrilleras y postre, con agua, vino y café incluidos. Los precios populares establecidos son de 10 euros para adultos y 5 para niñas y niños, que tendrán un suplemento para los no asociados de 5 y 3 euros respectivamente. Las inscripciones deben realizarse mediante mensaje directo (DM) a la cuenta de Instagram de la asociación (@asociacion_vallecillo).
 
Un ritual de origen inmemorial
Según explica el historiador local, Javier Lagartos, el origen de este ritual en Vallecillo es inmemorial, pero su esencia permanece inalterable teniendo a los jóvenes del pueblo como protagonistas absolutos. El proceso comienza tradicionalmente con una reunión en las bodegas para planificar la salida y "entrar en calor". Posteriormente, se dirigen a una plantación de la Junta Vecinal en busca de un árbol "grande, fuerte, erguido", normalmente un chopo, que será cortado y trasladado hasta las puertas de la iglesia.
 
Allí, el tronco es pelado de ramas casi hasta la copa, y esas ramas se colocan de forma selectiva en las ventanas de las mozas del pueblo como un gesto de cortejo y saludo. Finalmente, con ayuda de cuerdas, los mozos introducen el tronco en una hendidura específica frente a la fachada principal de la iglesia, fijando el 'mayo' en su lugar. La culminación del esfuerzo físico da paso a un recital de campanas que se prolonga hasta el amanecer. Lagartos recuerda que, a pesar de que quedan pocos mozos en el pueblo, la tradición se ha mantenido "año tras año; con lluvia, con frío... cada año". Esta resiliencia es vital para preservar un rito que "conecta a Vallecillo con las celebraciones de gran parte de Europa". Antiguamente, el valor del árbol era tal que, como contaba su abuelo al historiador, se llegaba a subastar el ejemplar si era bueno para emplearse como eje central de un carro.
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