Redacción Redacción
Lunes, 08 de Junio de 2026
Las estimaciones fijan la producción en 254.700 toneladas debido al descenso del 25,7% de la superficie sembrada y a la climatología

Asaja prevé una caída del 41 % en la cosecha de los cereales de invierno en la provincia

El maíz forrajero y el grano mantienen una superficie de 75.800 hectáreas

A dos o tres semanas para el comienzo de la recolección de las primeras fincas de cereal de invierno, que se iniciará con la cebada, las previsiones agronómicas apuntan a rendimientos bajos que empeoran cada día. Según los datos que maneja la Organización Profesional Agraria Asaja, las producciones no alcanzarán la media de los últimos cinco años debido a una combinación de factores perjudiciales, entre los que destacan las malas labores de siembra por la meteorología adversa, la abundancia de malas hierbas derivadas de un invierno lluvioso, la escasez de nutrientes por el menor abonado y las elevadas temperaturas con nulas precipitaciones desde mediados de mayo.
 
A esta situación se suma que este año presenta una de las menores superficies de siembra históricas por las malas condiciones del otoño. La Organización Profesional Agraria Asaja detalla que frente a las 103.300 hectáreas sembradas en la campaña 2024/2025, en la actual 2025/2026 tan solo se han registrado 76.700 hectáreas, lo que supone un descenso del 25,7 %. Con estas variables, la Comisión Provincial de Estadística Agraria ha fijado una producción inicial de 254.700 toneladas -incluyendo secano y regadío-, lo que representa una caída del 41,27 % respecto a las 433.700 toneladas del año anterior, una cifra que previsiblemente se revisará a la baja. Por el contrario, la producción de paja será suficiente para atender la demanda ganadera.
 
Evolución del secano y las oleaginosas
Las expectativas tampoco son favorables para la colza, cuya superficie se redujo notablemente por la falta de lluvias entre finales de septiembre y principios de octubre. En total se han declarado 2.199 hectáreas con una producción estimada de 4.500 toneladas. En cuanto al girasol, la Organización Profesional Agraria Asaja confirma un incremento de la superficie declarada en la PAC hasta alcanzar las 22.987 hectáreas (un 37 % en regadío), ocupando los terrenos que no pudieron destinarse al cereal. Aunque la mayoría se desarrolla con normalidad, las siembras posteriores a las lluvias presentan problemas de nascencia.
 
En el capítulo de forrajes, la alfalfa completó un primer corte abundante pero con problemas de calidad por malas hierbas y retrasos en la recogida, aunque el henificado se benefició de la ausencia de lluvias. Los precios actuales se muestran razonables y superiores a los del pasado año por estas fechas. Para las vezas y el forraje de cereal combinado, la recolección se encuentra en pleno desarrollo con producciones aceptables y un tiempo seco que está resultando muy favorable para el segado. Asimismo, las 2.300 hectáreas de garbanzos presentan un buen estado y se aproximan a la floración, a la espera de precipitaciones que aseguren el éxito de la cosecha.
 
Estabilidad en los cultivos de primavera y regadío
El maíz evoluciona de forma positiva en la provincia, especialmente en las parcelas sembradas en abril, mientras que las ejecutadas en la última quincena de mayo muestran un mayor retraso. De acuerdo con el balance de la Organización Profesional Agraria Asaja, la superficie destinada a grano se sitúa en 72.000 hectáreas, una cifra equivalente a la de la campaña anterior, a las que se añaden otras 3.800 hectáreas para maíz de ensilado. La remolacha también progresa favorablemente en las 6.400 hectáreas declaradas, una cantidad muy similar a las cifras del año pasado.
 
Respecto a las alubias, las siembras se encuentran en fase de nascencia con 5.942 hectáreas registradas. El sector no ha experimentado un incremento de superficie debido a la reticencia de las industrias a firmar contratos por un mercado puntualmente congestionado. Las patatas, por su parte, mantienen la normalidad con 1.216 hectáreas declaradas y encaran la floración de las variedades más tempranas.
 
Finalmente, en lo relativo a los cultivos permanentes, los prados de siega iniciarán la recogida de la hierba en las próximas semanas en las zonas bajas, extendiéndose hasta agosto en la montaña, donde la producción final dependerá de las lluvias. Los frutales esperan cosechas normales aunque inferiores al año pasado, con especial atención a que las obras de modernización no interfieran en los riegos. Por último, tanto el viñedo como el lúpulo presentan un desarrollo técnico normal y buenas expectativas sanitarias a expensas de la evolución de los tratamientos fúngicos.
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