Del Lunes, 22 de Junio de 2026 al Viernes, 26 de Junio de 2026
Herman Traves
De los textos de Dioscórides al paisaje de Vallabrín: propiedades, nombres y utilidades de la Rhaponticum coniferum
La flor de la maravilla
Etnografía y botánica tradicional en la comarca de Sahagún
Dícese del que convalece súbitamente o con mucha brevedad de alguna dolencia, que está tan pronto bueno como malo, a semejanza de la flor así llamada, que presenta frecuentemente las alternativas de lozanía y marchitez. A esta particularidad alude el refrán que dice:
La flor de la maravilla: cátala muerta, cátala viva.
Era apacible y de agradable trato. Lo conocí siempre con un bigote amostachado y ojos saltones. Le gustaba el vino, pero no en los bares. Era frecuente verlo apoyado en su pared de barro frente a la ermita. Tocaba maravillosamente a posa cuando había algún deceso y se encargaba de ahuyentar a las tormentas tocando con entusiasmo el campanillo de la ermita. En verano solía llevar una camisa con varios botones desdaos y las mangas bien arremangadas. En invierno lucía una chaqueta de pana gorda color tierra con nítidas y brillantes resoberas.
Siendo yo un mozalbete, una mañana de junio me llevó, con alguna reserva y tras mucho insistirle, a un paraje montuno donde solo él sabía que estaban las flores de la maravilla. Sobre una cárcava expuesta al poniente y ocultas entre espesos brotes de roble, me mostró un corro de estas extraordinarias flores que, a medio palmo del suelo, lucían enhiestas sus doradas brácteas.
En cuarenta años solo volví a ver esta planta en el teleclub de Villamizar, posadas en un vaso. Así pues, las daba por escastadas o extinguidas, al menos en el campo de Calzadilla. Cuando hete aquí que una tarde del pasado año, andando con un amigo por las entretenidas cárcavas de Vallabrín, tropecé con un corro de ellas en plena floración. No me lo podía 'decreer', como dicen en Cáceres.
Desde entonces me hacen compañía cada día: si hace sol, abiertas de par en par; si está nublado o es de noche, se cierran a cal y canto. Cortadas y secas siguen durante años respondiendo a los estímulos ambientales, tales como la luz o la humedad. Son tan maravillosas como misteriosas.
Con este nombre tan evocador conocíamos a esta planta en Calzadilla de los Hermanillos y era frecuente verlas en los portales de las casas, cortadas y echadas sobre unas puntas como predictoras de los cambios del tiempo: abiertas ante el anticiclón y cerradas ante la perturbación, funcionando, pues, como un higrómetro natural.
En otros lugares de la geografía ibérica se la conoce como 'cuchara de pastor', 'piña de San Juan' o 'alcachofilla', etc. El campesino tiene sus propios nombres para casi todas las hierbas, nombres que proporcionan atinada información sobre las relaciones existentes entre el ser humano y el medio en el que vive.
El nombre científico actual de esta planta es Rhaponticum coniferum. Hasta no hace mucho era Leuzea conifera y, en su origen, cuando fue descubierta por el gran Linneo, se la nombró como Centaurea conifera. Es una planta herbácea perenne perteneciente a la familia de las Asteraceae (flores en forma de estrella). El diente de león, los girasoles, las caléndulas, los azulejos, etc., son de esta familia.
El nombre específico coniferum procede del latín y hace alusión a la forma cónica de su característica flor. Es una planta que rara vez supera los 30 centímetros de altura. Los tallos erectos son simples o ramificados y con tomento (pelusilla) blanco.
El aspecto es más de cardo que otra cosa. El cáliz recuerda un poco a la alcachofa por la forma en que se insertan los sépalos. Dentro del cáliz se halla una tupida aglomeración de finos filamentos de color pajizo claro. Se puede localizar entre los meses de mayo a agosto y es en torno a San Juan (24 de junio) cuando florece.
La cuchara de pastor es conocida desde la antigüedad, encontrándose referencias a ella en los textos de Dioscórides, a la que alude como una planta de raíz negra procedente del Mar Negro y regiones limítrofes.
Tradicionalmente se ha dicho que el nombre de cuchara de pastor es debido al uso que de ella hacían los pastores al introducirla en las sopas, donde la flor se esponjaba y, de esta forma, se absorbía fácilmente. Otro de sus usos populares etnobotánicos ha sido su empleo como digestiva, para las hemorroides, por sus propiedades cicatrizantes y como antiinflamatoria, aprovechándose los capítulos florales o alcachofa.
![[Img #32328]](https://sahagundigital.com/upload/images/06_2026/2345_whatsapp-image-2026-06-16-at-131305.jpeg)
Dícese del que convalece súbitamente o con mucha brevedad de alguna dolencia, que está tan pronto bueno como malo, a semejanza de la flor así llamada, que presenta frecuentemente las alternativas de lozanía y marchitez. A esta particularidad alude el refrán que dice:
La flor de la maravilla: cátala muerta, cátala viva.
Era apacible y de agradable trato. Lo conocí siempre con un bigote amostachado y ojos saltones. Le gustaba el vino, pero no en los bares. Era frecuente verlo apoyado en su pared de barro frente a la ermita. Tocaba maravillosamente a posa cuando había algún deceso y se encargaba de ahuyentar a las tormentas tocando con entusiasmo el campanillo de la ermita. En verano solía llevar una camisa con varios botones desdaos y las mangas bien arremangadas. En invierno lucía una chaqueta de pana gorda color tierra con nítidas y brillantes resoberas.
Siendo yo un mozalbete, una mañana de junio me llevó, con alguna reserva y tras mucho insistirle, a un paraje montuno donde solo él sabía que estaban las flores de la maravilla. Sobre una cárcava expuesta al poniente y ocultas entre espesos brotes de roble, me mostró un corro de estas extraordinarias flores que, a medio palmo del suelo, lucían enhiestas sus doradas brácteas.
En cuarenta años solo volví a ver esta planta en el teleclub de Villamizar, posadas en un vaso. Así pues, las daba por escastadas o extinguidas, al menos en el campo de Calzadilla. Cuando hete aquí que una tarde del pasado año, andando con un amigo por las entretenidas cárcavas de Vallabrín, tropecé con un corro de ellas en plena floración. No me lo podía 'decreer', como dicen en Cáceres.
Desde entonces me hacen compañía cada día: si hace sol, abiertas de par en par; si está nublado o es de noche, se cierran a cal y canto. Cortadas y secas siguen durante años respondiendo a los estímulos ambientales, tales como la luz o la humedad. Son tan maravillosas como misteriosas.
Con este nombre tan evocador conocíamos a esta planta en Calzadilla de los Hermanillos y era frecuente verlas en los portales de las casas, cortadas y echadas sobre unas puntas como predictoras de los cambios del tiempo: abiertas ante el anticiclón y cerradas ante la perturbación, funcionando, pues, como un higrómetro natural.
![[Img #32365]](https://sahagundigital.com/upload/images/06_2026/6187_flordelamaravilla.jpeg)
En otros lugares de la geografía ibérica se la conoce como 'cuchara de pastor', 'piña de San Juan' o 'alcachofilla', etc. El campesino tiene sus propios nombres para casi todas las hierbas, nombres que proporcionan atinada información sobre las relaciones existentes entre el ser humano y el medio en el que vive.
El nombre científico actual de esta planta es Rhaponticum coniferum. Hasta no hace mucho era Leuzea conifera y, en su origen, cuando fue descubierta por el gran Linneo, se la nombró como Centaurea conifera. Es una planta herbácea perenne perteneciente a la familia de las Asteraceae (flores en forma de estrella). El diente de león, los girasoles, las caléndulas, los azulejos, etc., son de esta familia.
El nombre específico coniferum procede del latín y hace alusión a la forma cónica de su característica flor. Es una planta que rara vez supera los 30 centímetros de altura. Los tallos erectos son simples o ramificados y con tomento (pelusilla) blanco.
El aspecto es más de cardo que otra cosa. El cáliz recuerda un poco a la alcachofa por la forma en que se insertan los sépalos. Dentro del cáliz se halla una tupida aglomeración de finos filamentos de color pajizo claro. Se puede localizar entre los meses de mayo a agosto y es en torno a San Juan (24 de junio) cuando florece.
La cuchara de pastor es conocida desde la antigüedad, encontrándose referencias a ella en los textos de Dioscórides, a la que alude como una planta de raíz negra procedente del Mar Negro y regiones limítrofes.
Tradicionalmente se ha dicho que el nombre de cuchara de pastor es debido al uso que de ella hacían los pastores al introducirla en las sopas, donde la flor se esponjaba y, de esta forma, se absorbía fácilmente. Otro de sus usos populares etnobotánicos ha sido su empleo como digestiva, para las hemorroides, por sus propiedades cicatrizantes y como antiinflamatoria, aprovechándose los capítulos florales o alcachofa.








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