Del Domingo, 12 de Julio de 2026 al Domingo, 19 de Julio de 2026
Redacción
Homenaje a la farmacéutica tras más de veinticinco años cuidando la comarca
Villamartín de Don Sancho brinda por el futuro de su farmacia entre el adiós a Ana María González y la bienvenida a Mariana Báez
El relevo que garantiza la continuidad del servicio y suma tres nuevos vecinos al pueblo
Los pueblines tienen una forma muy particular de medir la importancia de las cosas. No siempre la marcan las grandes inversiones o los cortes de cinta. A veces basta con comprobar que el lunes volverá a levantarse la persiana de la farmacia a la misma hora de siempre. Porque detrás de ese gesto cotidiano se esconde una noticia que habla de continuidad, de confianza y también de futuro.
Por eso, lo que el pueblo de Villamartín de Don Sancho escenificó este sábado fue bastante más que una jubilación. El Ayuntamiento reunió en un mismo acto la despedida de Ana María González Vega, después de más de un cuarto de siglo al frente de la farmacia, y la bienvenida a Mariana Báez Barroso, la joven profesional que desde este lunes toma el relevo. Un mismo escenario para una historia que terminaba y otra que se abre paso.
La imagen resumía el sentido de la tarde. Mientras Ana intentaba terminar unas palabras que la emoción interrumpía una y otra vez, Mariana seguía el acto con una sonrisa permanente, consciente de que estaba a punto de abrir una etapa nueva. Los aplausos eran para las dos. También los abrazos, las flores y el cariño de un centro social Mateo Balbuena completamente lleno. Pero cada una vivía un momento muy distinto. Una dejaba atrás casi tres décadas de su vida; la otra acababa de llegar con su pareja y su hija pequeña para empezar una nueva.
La alcaldesa, Verónica Fernández Pinto, fue la encargada de conducir el homenaje, sencillo, sin grandes protocolos, pero cargado de significado. Durante su intervención, la regidora quiso reconocer la trayectoria profesional y humana de Ana María González Vega -“amiga, psicóloga, confesora, vecina…”- a la vez que agradeció el servicio prestado, el valor del comercio local y de todos aquellos negocios que permiten mantener vivos los pueblos. Porque conservar una farmacia, recordó de manera implícita el acto, “es también conservar una forma de vivir el territorio”.
Detrás del mostrador
Cuando Mariana Báez Barroso apenas daba sus primeros pasos, Ana María González Vega ya dispensaba medicamentos desde la farmacia de Villamartín de Don Sancho. Entre un momento y otro han transcurrido más de veinticinco años, el tiempo suficiente para ver crecer a varias generaciones de vecinos y comprobar cómo, en un pueblo, una botica acaba convirtiéndose en un lugar donde casi todo el mundo entra alguna vez, aunque no siempre sea para recoger una receta.
No hubo un discurso preparado. Tampoco hacía falta. Bastaron unas pocas frases, interrumpidas una y otra vez por las lágrimas, para resumir una relación construida durante décadas. "He sido una más", alcanzó a decir Ana, abrumada, agradeciendo el cariño recibido no solo de los vecinos de Villamartín, sino también de quienes durante todos estos años han cruzado la puerta de la farmacia desde localidades cercanas como Valdavida, Santa María del Río, Villamizar… que también se sumaron al acto.
Visiblemente emocionada, González reconoció que siempre había sentido que era una persona apreciada, aunque nunca imaginó una despedida como la que acababa de vivir. "No ha sido solo un trabajo", confesó antes de lanzar un último mensaje que provocó otro aplauso entre los asistentes: "Os dejo en las mejores manos".
Empezar de nuevo
Si para Ana comienza una nueva etapa personal, para Mariana todo está empezando. Llegó hace apenas dos semanas desde Tenerife junto a su pareja y su hijita. La decisión, contaba la joven, responde a una oportunidad profesional, pero también a una elección de vida: encontrar un entorno más tranquilo en el que formar una familia, lejos de las dificultades que atraviesa actualmente el mercado de la vivienda en la isla y con la tranquilidad que ofrece un pueblo donde todavía es posible conocer a los vecinos por su nombre. “La isla se queda pequeña, acceder a la vivienda es imposible”, relataba la nueva farmacéutica de Villamartín, también sorprendida por su recibimiento.
Durante dos semanas de rodaje Ana y Mariana han compartido mostrador en una transición que ha ido mucho más allá del funcionamiento cotidiano de la farmacia. Ha aprendido el ritmo del establecimiento, ha empezado a poner nombre a muchos pacientes habituales y ha descubierto que, en una farmacia rural, el trabajo comienza mucho antes de entregar una caja de medicamentos y continúa mucho después de despedir al último cliente. También ha descubierto el paisaje de la comarca. Acostumbrada durante toda su vida al horizonte del Atlántico, ahora contempla desde el balcón de su nueva casa de Villamartín una llanura inmensa que se pierde al fondo, contra la montaña. Un paisaje completamente distinto al que dejó atrás, pero que afronta con la ilusión de quien siente que acaba de encontrar un lugar donde echar raíces.
Un servicio imprescindible
La historia vivida este sábado en Villamartín de Don Sancho trasciende el relevo de una farmacéutica. En el medio rural, las oficinas de farmacia constituyen uno de los servicios básicos que contribuyen a fijar población y a garantizar la igualdad en el acceso a la atención sanitaria.
España cuenta con más de 4.400 farmacias rurales que prestan servicio a alrededor de 5,6 millones de personas. En numerosos municipios representan el único recurso sanitario permanente y desempeñan una labor que combina la dispensación de medicamentos con el seguimiento de pacientes, el asesoramiento farmacéutico y una atención especialmente cercana a las personas mayores.
La realidad del sureste leonés refleja bien esa importancia. De los veinte municipios que integran el partido judicial de Sahagún, únicamente nueve disponen de farmacia: Almanza, El Burgo Ranero, Cea, Gordaliza del Pino, Grajal de Campos, Joarilla de las Matas, Sahagún -con tres oficinas farmacéuticas-, Santa Cristina de Valmadrigal y Villamartín de Don Sancho.
Cada relevo profesional supone, por tanto, mucho más que un cambio de titular. Significa asegurar la continuidad de un servicio imprescindible para cientos de vecinos y demostrar que, incluso en los pueblos más ‘pequeños’, todavía hay historias que hablan de futuro.
![[Img #32522]](https://sahagundigital.com/upload/images/07_2026/75_dsc_0538.jpg)
Los pueblines tienen una forma muy particular de medir la importancia de las cosas. No siempre la marcan las grandes inversiones o los cortes de cinta. A veces basta con comprobar que el lunes volverá a levantarse la persiana de la farmacia a la misma hora de siempre. Porque detrás de ese gesto cotidiano se esconde una noticia que habla de continuidad, de confianza y también de futuro.
Por eso, lo que el pueblo de Villamartín de Don Sancho escenificó este sábado fue bastante más que una jubilación. El Ayuntamiento reunió en un mismo acto la despedida de Ana María González Vega, después de más de un cuarto de siglo al frente de la farmacia, y la bienvenida a Mariana Báez Barroso, la joven profesional que desde este lunes toma el relevo. Un mismo escenario para una historia que terminaba y otra que se abre paso.
La imagen resumía el sentido de la tarde. Mientras Ana intentaba terminar unas palabras que la emoción interrumpía una y otra vez, Mariana seguía el acto con una sonrisa permanente, consciente de que estaba a punto de abrir una etapa nueva. Los aplausos eran para las dos. También los abrazos, las flores y el cariño de un centro social Mateo Balbuena completamente lleno. Pero cada una vivía un momento muy distinto. Una dejaba atrás casi tres décadas de su vida; la otra acababa de llegar con su pareja y su hija pequeña para empezar una nueva.
![[Img #32521]](https://sahagundigital.com/upload/images/07_2026/8366_dsc_0527.jpg)
La alcaldesa, Verónica Fernández Pinto, fue la encargada de conducir el homenaje, sencillo, sin grandes protocolos, pero cargado de significado. Durante su intervención, la regidora quiso reconocer la trayectoria profesional y humana de Ana María González Vega -“amiga, psicóloga, confesora, vecina…”- a la vez que agradeció el servicio prestado, el valor del comercio local y de todos aquellos negocios que permiten mantener vivos los pueblos. Porque conservar una farmacia, recordó de manera implícita el acto, “es también conservar una forma de vivir el territorio”.
Detrás del mostrador
Cuando Mariana Báez Barroso apenas daba sus primeros pasos, Ana María González Vega ya dispensaba medicamentos desde la farmacia de Villamartín de Don Sancho. Entre un momento y otro han transcurrido más de veinticinco años, el tiempo suficiente para ver crecer a varias generaciones de vecinos y comprobar cómo, en un pueblo, una botica acaba convirtiéndose en un lugar donde casi todo el mundo entra alguna vez, aunque no siempre sea para recoger una receta.
No hubo un discurso preparado. Tampoco hacía falta. Bastaron unas pocas frases, interrumpidas una y otra vez por las lágrimas, para resumir una relación construida durante décadas. "He sido una más", alcanzó a decir Ana, abrumada, agradeciendo el cariño recibido no solo de los vecinos de Villamartín, sino también de quienes durante todos estos años han cruzado la puerta de la farmacia desde localidades cercanas como Valdavida, Santa María del Río, Villamizar… que también se sumaron al acto.
![[Img #32520]](https://sahagundigital.com/upload/images/07_2026/5898_dsc_0499.jpg)
Visiblemente emocionada, González reconoció que siempre había sentido que era una persona apreciada, aunque nunca imaginó una despedida como la que acababa de vivir. "No ha sido solo un trabajo", confesó antes de lanzar un último mensaje que provocó otro aplauso entre los asistentes: "Os dejo en las mejores manos".
Empezar de nuevo
Si para Ana comienza una nueva etapa personal, para Mariana todo está empezando. Llegó hace apenas dos semanas desde Tenerife junto a su pareja y su hijita. La decisión, contaba la joven, responde a una oportunidad profesional, pero también a una elección de vida: encontrar un entorno más tranquilo en el que formar una familia, lejos de las dificultades que atraviesa actualmente el mercado de la vivienda en la isla y con la tranquilidad que ofrece un pueblo donde todavía es posible conocer a los vecinos por su nombre. “La isla se queda pequeña, acceder a la vivienda es imposible”, relataba la nueva farmacéutica de Villamartín, también sorprendida por su recibimiento.
Durante dos semanas de rodaje Ana y Mariana han compartido mostrador en una transición que ha ido mucho más allá del funcionamiento cotidiano de la farmacia. Ha aprendido el ritmo del establecimiento, ha empezado a poner nombre a muchos pacientes habituales y ha descubierto que, en una farmacia rural, el trabajo comienza mucho antes de entregar una caja de medicamentos y continúa mucho después de despedir al último cliente. También ha descubierto el paisaje de la comarca. Acostumbrada durante toda su vida al horizonte del Atlántico, ahora contempla desde el balcón de su nueva casa de Villamartín una llanura inmensa que se pierde al fondo, contra la montaña. Un paisaje completamente distinto al que dejó atrás, pero que afronta con la ilusión de quien siente que acaba de encontrar un lugar donde echar raíces.
![[Img #32523]](https://sahagundigital.com/upload/images/07_2026/2207_hijosdesilvio2026_tl.png)
Un servicio imprescindible
La historia vivida este sábado en Villamartín de Don Sancho trasciende el relevo de una farmacéutica. En el medio rural, las oficinas de farmacia constituyen uno de los servicios básicos que contribuyen a fijar población y a garantizar la igualdad en el acceso a la atención sanitaria.
España cuenta con más de 4.400 farmacias rurales que prestan servicio a alrededor de 5,6 millones de personas. En numerosos municipios representan el único recurso sanitario permanente y desempeñan una labor que combina la dispensación de medicamentos con el seguimiento de pacientes, el asesoramiento farmacéutico y una atención especialmente cercana a las personas mayores.
La realidad del sureste leonés refleja bien esa importancia. De los veinte municipios que integran el partido judicial de Sahagún, únicamente nueve disponen de farmacia: Almanza, El Burgo Ranero, Cea, Gordaliza del Pino, Grajal de Campos, Joarilla de las Matas, Sahagún -con tres oficinas farmacéuticas-, Santa Cristina de Valmadrigal y Villamartín de Don Sancho.
![[Img #32524]](https://sahagundigital.com/upload/images/07_2026/3252_whatsapp-image-2026-07-11-at-203112.jpeg)
Cada relevo profesional supone, por tanto, mucho más que un cambio de titular. Significa asegurar la continuidad de un servicio imprescindible para cientos de vecinos y demostrar que, incluso en los pueblos más ‘pequeños’, todavía hay historias que hablan de futuro.








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