Redacción Redacción
Lunes, 17 de Agosto de 2026
La actividad cinegética se desarrolla en más del 88 % de la superficie de Castilla y León

Abierta la media veda con menos burocracia y "más libertad para los cazadores"

La Junta permitirá comunicar las capturas de codorniz y tórtola vía móvil y avanza en el precinto digital voluntario

La Junta de Castilla y León ha abierto la media veda de 2026 con una decisión concreta y un mensaje claro al sector cinegético: "menos burocracia, más libertad para elegir y una Administración que facilite la actividad del cazador en lugar de imponerle cargas innecesarias", explican desde la Dirección General de Caza, Pesca y del Medio Rural.
 
Una de las novedades de la temporada es la instrucción que permite registrar las capturas de codorniz común y tórtola común o europea mediante dispositivo móvil o a través de una ficha en papel, a elección del cazador.
 
Los dos procedimientos tienen idéntica validez a efectos administrativos y de seguimiento de capturas y no existe preferencia de la Administración por ninguno de ellos. "Puede parecer una modificación menor, pero refleja un cambio enorme en la manera de hacer las cosas: cuando la Administración puede facilitar las cosas sin rebajar las garantías, tiene la obligación de hacerlo. Si existen dos sistemas igualmente válidos, debe poder elegir el cazador", ha afirmado el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, en la apertura de la temporada.
 
Cumplir sin trasladar la burocracia al cazador
La Junta mantendrá todos los mecanismos necesarios para conocer las capturas y cumplir los compromisos nacionales y europeos de seguimiento y conservación de las especies. El cambio reside en cómo se cumplen esas obligaciones. "Asumiremos todas las responsabilidades que corresponden a la Administración. Cumpliremos la normativa nacional y europea porque hacerlo bien es también lo que nos permite defender la continuidad de la actividad cinegética. Pero cumplir no significa convertir al cazador en administrativo ni hacerle soportar trámites que la Junta puede simplificar", ha señalado el consejero.
 
En el caso de la tórtola común o europea, el cazador que opte por el formato papel anotará las capturas en la ficha de seguimiento diariamente y deberá entregarla al titular cinegético para que, desde su recepción, el titular incorpore esa información al sistema de registro en las 48 horas siguientes.
 
Para la codorniz común, el cazador podrá igualmente elegir entre el registro mediante dispositivo móvil y la ficha en papel. En este último caso dispondrá hasta el 21 de septiembre para entregar la información al titular del coto, que tendrá hasta el 30 de septiembre para grabar los resultados en la aplicación habilitada al efecto.
 
En cuanto a la paloma torcaz, las capturas tampoco tendrán que registrarse mediante la aplicación móvil. Asimismo, desaparece la vinculación que existía entre esos registros y la adhesión a la caza de la tórtola en 2027. El procedimiento para la próxima campaña se regulará y comunicará con la antelación suficiente.
 
La simplificación responde a las demandas trasladadas por el propio sector y al compromiso de la Consejería de mantener una interlocución permanente con cazadores, titulares cinegéticos, federaciones y organizaciones representativas. Para la Consejería, el sector cinegético constituye una actividad estratégica para el medio rural de Castilla y León por su contribución a la gestión del territorio, a la conservación de las especies, al mantenimiento de empleo y a la actividad económica de numerosas comarcas.
 
Además, entre las actuaciones más inmediatas de la Consejería se encuentra la modificación del sistema de precinto digital para que deje de tener carácter obligatorio y la regulación del empleo de visores térmicos nocturnos en modalidades de caza mayor. La Junta quiere culminar ambas medidas cuanto antes, pero previamente las contrastará con cazadores, federaciones, titulares cinegéticos y organizaciones representativas.
 
El objetivo es mejorar la gestión de la fauna silvestre, facilitar el ejercicio legal de la actividad, prevenir riesgos sanitarios y muertes por accidentes de trafico, reducir los daños sobre las explotaciones agrarias y proporcionar mayor seguridad jurídica al sector.
 
La actividad cinegética se desarrolla en más del 88 % de la superficie de Castilla y León, a través de aproximadamente 5.500 cotos y diez Reservas Regionales de Caza, y tiene un importante impacto sobre la economía y la actividad de numerosas comarcas rurales.
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