La vendimia ya está en marcha en la Denominación de Origen León. Una partida de uva blanca Albarín registrada este miércoles, 19 de agosto, en una bodega de Grajal de Campos ha marcado el inicio oficial de la campaña, 19 días antes de las fechas de arranque de las dos últimas vendimias, fijadas el 7 de septiembre.
La bodega Pincerna, con viñedos en Grajal de Campos y Gordoncillo, se ha adelantado al resto de operadores de la denominación, en una campaña condicionada por las elevadas temperaturas registradas durante julio y agosto. La zona de la ribera del Cea suele iniciar su ciclo vegetativo entre siete y diez días antes que los viñedos de Valdevimbre y Los Oteros, aunque la recogida generalizada no está prevista hasta finales de agosto.
El descenso de las temperaturas y la posible llegada de lluvias serán ahora determinantes para la evolución de la uva. El agua podría frenar la deshidratación de los racimos y favorecer un mayor equilibrio en la maduración, aunque también obligará a extremar la vigilancia ante la posible aparición de enfermedades fúngicas como el oídio o el mildiu.
Pese al calor prolongado, el estado sanitario del viñedo es actualmente bueno. Las lluvias acumuladas durante el invierno y la primavera permitieron mantener importantes reservas de humedad en el entorno de las raíces y retrasaron la aparición del estrés hídrico hasta el envero y la primera fase de maduración. A ello se suma una campaña con escasa incidencia de plagas y una afectación por granizo muy localizada, registrada el pasado 28 de abril en el extremo norte del viñedo de Valdevimbre.
El Consejo Regulador destaca además la buena calidad que presentan actualmente los racimos, con un equilibrio adecuado en los principales parámetros, una buena relación entre piel y pulpa y una carga especialmente favorable en la variedad Albarín, una de las protagonistas de la denominación junto al Prieto Picudo.
De este modo, la principal incógnita está ahora en el ritmo de maduración. El fuerte calor y la menor diferencia térmica entre el día y la noche han acelerado el proceso y han reducido uno de los contrastes que históricamente han favorecido la frescura de los vinos de la zona. Las denominadas noches tropicales, poco habituales en este territorio hasta hace unos años, están adquiriendo cada vez más presencia y condicionando el ciclo de la vid.
La previsión técnica apunta a una vendimia ordenada y escalonada gracias, entre otros factores, a que casi el 94 % del viñedo adscrito a la denominación está conducido en espaldera, lo que permite realizar la recolección de forma más precisa en función del grado de maduración de cada parcela.
Con la meteorología como principal factor de incertidumbre, la campaña podría prolongarse hasta finales de septiembre y alcanzar una producción cercana a los tres millones de kilos de uva de 2025, con posibilidades de superar ligeramente esa cifra por la buena carga de racimos que presentan especialmente las cepas de Albarín.
El adelanto de la vendimia se convierte así en el principal signo de una campaña marcada por el calor, pero que llega, al menos por ahora, con una de sus mejores noticias: el viñedo afronta la recolección con una situación sanitaria óptima y buenas perspectivas de calidad.
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