La cantidad de lluvia que cae entre marzo y julio podría ofrecer a los agricultores una pista con la que anticiparse casi un año a un eventual crecimiento de las poblaciones de topillo campesino. Es la principal conclusión de un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a partir de 16 años de seguimiento de estos roedores en Tierra de Campos.
El trabajo, publicado en la revista científica internacional Pest Management Science, ha identificado una relación entre la precipitación acumulada durante esos meses y el crecimiento posterior de las colonias de Microtus arvalis. La señal climática, combinada con la fase del ciclo poblacional, permite explicar el 43,2 % de la variación observada en ese crecimiento.
Los datos analizados proceden de seis localidades de Tierra de Campos y abarcan el periodo comprendido entre 2009 y 2025. El estudio ofrece así una posible herramienta para conocer con suficiente antelación cuándo podría aumentar el riesgo y reforzar el seguimiento antes de que llegue la siguiente campaña agrícola.
Del aviso a la prevención
El estudio está liderado por François Mougeot, investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, y por Juan José Luque-Larena, catedrático de Zoología de la Universidad de Valladolid e investigador principal del proyecto Ratalert, financiado por la Agencia Estatal de Investigación.
“Lo importante es disponer de información con suficiente antelación para poder tomar decisiones”, señala Luque-Larena. La finalidad, explica, es avanzar desde una gestión fundamentalmente reactiva hacia otra preventiva, de manera que sea posible determinar con tiempo dónde conviene intensificar el seguimiento.
La investigación no pretende ofrecer una fórmula capaz de anunciar de forma infalible una explosión poblacional. Sus autores subrayan que se trata de una señal temprana de riesgo que todavía deberá validarse y perfeccionarse con nuevos años de seguimiento y con la incorporación de otros factores ambientales y agrícolas.
Precisamente ahí reside una de las claves del trabajo. Contar con series prolongadas de datos permite buscar patrones que no resultan visibles a corto plazo y convertir esa información en herramientas que puedan resultar útiles sobre el terreno. El proyecto Ratalert persigue avanzar en esa dirección: anticipar el riesgo, mejorar el seguimiento y facilitar decisiones preventivas que permitan gestionar las poblaciones de topillo de una manera más eficaz y sostenible.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.72