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Jueves, 03 de Septiembre de 2026
Consejo de Ministros

Reconocimiento de los sistemas históricos y tradicionales de regadío como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

Protección a las infraestructuras vinculadas al agua, conocimientos, normas, técnicas y formas de organización transmitidas de generación en generación

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El Consejo de Ministros ha aprobado el reconocimiento de los sistemas históricos y tradicionales de regadío como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, una declaración que pone el foco no solo en las infraestructuras vinculadas al agua, sino también en los conocimientos, normas, técnicas y formas de organización que las comunidades han transmitido de generación en generación para gestionar un recurso esencial.
 
La medida, adoptada al amparo de la Ley 10/2015 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconoce así una forma de relación con el territorio que se ha construido durante siglos y que ha dejado su huella tanto en el paisaje como en la identidad de numerosos municipios rurales. El patrimonio que ahora se protege comprende desde las prácticas y conocimientos asociados al riego hasta las normas consuetudinarias recogidas en ordenanzas y libros de aguas, además de rituales, festividades, topónimos y otras expresiones vinculadas a la cultura del agua y la tierra.
 
Más allá de acequias, canales o cualquier otro elemento material, la declaración pone en valor un sistema social de gestión del agua, sostenido históricamente por las propias comunidades y adaptado a las condiciones de cada territorio. El reconocimiento, además, se refiere al patrimonio cultural inmaterial y no modifica el régimen jurídico de los bienes materiales ni las competencias existentes en materia de aguas, agricultura, medio ambiente o territorio.
 
Un patrimonio amenazado
La declaración llega en un momento en el que la continuidad de algunos de estos sistemas afronta dificultades relacionadas con la transformación del medio rural. El envejecimiento de la población, la despoblación y la ausencia de relevo generacional ponen en riesgo la transmisión de unos saberes que durante generaciones se han aprendido y conservado dentro de las propias comunidades.
 
Precisamente esa dimensión viva es una de las claves del reconocimiento: los sistemas tradicionales de regadío no constituyen únicamente un vestigio del pasado, sino estructuras que han seguido adaptándose a los cambios sociales, económicos y ambientales y que todavía desempeñan una función en numerosos territorios rurales.
 
El Estado suma así una nueva figura de protección a un patrimonio cuya relevancia ya había obtenido reconocimiento internacional. En 2023, el regadío tradicional fue incorporado a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, a iniciativa conjunta de Austria, Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza.
 
La declaración aprobada ahora en España supone, por tanto, el reconocimiento institucional de una cultura construida alrededor del agua que, más allá de su dimensión agrícola, conserva una parte importante de la memoria colectiva de las comunidades que la han mantenido durante siglos.
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