Día Martes, 06 de Octubre de 2026
La intervención artística, de 82 metros cuadrados, transforma uno de los espacios más reconocibles del pueblo
Villamoratiel de las Matas pinta su historia sobre el Mirador del Cubo
Homenaje a la tradición agrícola firmada por Manuel García Juan
El Mirador del Cubo de Villamoratiel de las Matas tiene una nueva imagen. El gran muro de hormigón que soporta el espacio luce desde estos días un mural de más de 82 metros cuadrados firmado por el artista leonés Manuel García Juan, que ha llevado hasta este lienzo urbano algunos de los elementos más ligados a la historia y al paisaje de la localidad. El cereal, las viñas, las uvas, las antiguas bodegas y el trabajo del campo se suceden en una composición que mira al pasado agrícola del municipio y recupera también algunos de sus elementos más reconocibles.
García Juan, natural de Villadangos del Páramo, es uno de los nombres con mayor proyección del arte urbano de la provincia. Su trabajo ha alcanzado reconocimiento internacional: en 2023 fue nominado por Street Art Cities al mejor mural del mundo por 'Chollo', su conocido jilguero; en 2024, 'Santín y Draculina' terminó en tercera posición y, un año después, se hizo con el Certamen de Murales de Sahagún gracias a su retrato de la reina Urraca I de León. Ahora su mirada se detiene en Villamoratiel.
Del cereal a la vendimia
El mural tiene como hilo conductor dos elementos que durante siglos estuvieron íntimamente ligados a la vida de estas tierras: el pan y el vino. A partir de ellos, la composición recorre el ciclo agrícola y recupera imágenes que forman parte de la memoria de un paisaje que ha cambiado con el tiempo.
En uno de los extremos aparecen las espigas doradas, preparadas para la siega. En el centro, una mujer sostiene un racimo de uvas entre las manos y mira de frente al visitante. Al otro lado, el viñedo toma el relevo con sus verdes, púrpuras y tonos terrosos, mientras una hilera de antiguas bodegas recuerda la importancia que tuvo el vino en la economía y en la vida cotidiana de la localidad.
Por encima de todo ello aparecen la iglesia y la torre mudéjar, reconocibles como parte del perfil de Villamoratiel, mientras que un brazo de agricultor ofrece otro racimo de uvas en el extremo del mural.
“No es, por tanto, una simple decoración. La intención es recuperar en imágenes una forma de entender el pueblo y su paisaje, desde el trabajo en el campo hasta las celebraciones, la alimentación y la vida alrededor de las bodegas”, explican desde el Ayuntamiento de Villamoratiel de las Matas. La elección del tema mira también hacia atrás. Villamoratiel aparece documentado ya en el año 959, cuando se cita como 'Billa Moratelle', en un territorio en el que el cultivo de cereal y viñedo tuvo un peso fundamental desde la Edad Media.
Una bóveda llena de color
La intervención artística no se queda en el gran mural exterior. La propia bóveda del Mirador del Cubo ha sido objeto de una segunda actuación, en este caso de la mano de la pintora y diseñadora vallisoletana Pilar Mazón Vicente.
Más de 1.300 ladrillos han cambiado de aspecto con una composición basada en el color y las diferentes tonalidades del vino, mientras que los muros incorporan motivos relacionados con la vid, las uvas y la vendimia.
Dos trabajos distintos que buscan un mismo resultado: hacer del Mirador del Cubo un espacio más reconocible y convertirlo, además, en una pequeña ventana desde la que contar Villamoratiel. El resultado mezcla paisaje, agricultura, patrimonio y memoria rural en un lugar que ahora tiene una nueva historia que contar a quien se acerque hasta él.
![[Img #33028]](https://sahagundigital.com/upload/images/10_2026/5542_captura-de-pantalla-2026-10-03-222309.png)
El Mirador del Cubo de Villamoratiel de las Matas tiene una nueva imagen. El gran muro de hormigón que soporta el espacio luce desde estos días un mural de más de 82 metros cuadrados firmado por el artista leonés Manuel García Juan, que ha llevado hasta este lienzo urbano algunos de los elementos más ligados a la historia y al paisaje de la localidad. El cereal, las viñas, las uvas, las antiguas bodegas y el trabajo del campo se suceden en una composición que mira al pasado agrícola del municipio y recupera también algunos de sus elementos más reconocibles.
García Juan, natural de Villadangos del Páramo, es uno de los nombres con mayor proyección del arte urbano de la provincia. Su trabajo ha alcanzado reconocimiento internacional: en 2023 fue nominado por Street Art Cities al mejor mural del mundo por 'Chollo', su conocido jilguero; en 2024, 'Santín y Draculina' terminó en tercera posición y, un año después, se hizo con el Certamen de Murales de Sahagún gracias a su retrato de la reina Urraca I de León. Ahora su mirada se detiene en Villamoratiel.
Del cereal a la vendimia
El mural tiene como hilo conductor dos elementos que durante siglos estuvieron íntimamente ligados a la vida de estas tierras: el pan y el vino. A partir de ellos, la composición recorre el ciclo agrícola y recupera imágenes que forman parte de la memoria de un paisaje que ha cambiado con el tiempo.
![[Img #33029]](https://sahagundigital.com/upload/images/10_2026/8972_captura-de-pantalla-2026-10-03-222328.png)
En uno de los extremos aparecen las espigas doradas, preparadas para la siega. En el centro, una mujer sostiene un racimo de uvas entre las manos y mira de frente al visitante. Al otro lado, el viñedo toma el relevo con sus verdes, púrpuras y tonos terrosos, mientras una hilera de antiguas bodegas recuerda la importancia que tuvo el vino en la economía y en la vida cotidiana de la localidad.
Por encima de todo ello aparecen la iglesia y la torre mudéjar, reconocibles como parte del perfil de Villamoratiel, mientras que un brazo de agricultor ofrece otro racimo de uvas en el extremo del mural.
“No es, por tanto, una simple decoración. La intención es recuperar en imágenes una forma de entender el pueblo y su paisaje, desde el trabajo en el campo hasta las celebraciones, la alimentación y la vida alrededor de las bodegas”, explican desde el Ayuntamiento de Villamoratiel de las Matas. La elección del tema mira también hacia atrás. Villamoratiel aparece documentado ya en el año 959, cuando se cita como 'Billa Moratelle', en un territorio en el que el cultivo de cereal y viñedo tuvo un peso fundamental desde la Edad Media.
Una bóveda llena de color
La intervención artística no se queda en el gran mural exterior. La propia bóveda del Mirador del Cubo ha sido objeto de una segunda actuación, en este caso de la mano de la pintora y diseñadora vallisoletana Pilar Mazón Vicente.
Más de 1.300 ladrillos han cambiado de aspecto con una composición basada en el color y las diferentes tonalidades del vino, mientras que los muros incorporan motivos relacionados con la vid, las uvas y la vendimia.
![[Img #33030]](https://sahagundigital.com/upload/images/10_2026/3931_captura-de-pantalla-2026-10-05-132142.png)
Dos trabajos distintos que buscan un mismo resultado: hacer del Mirador del Cubo un espacio más reconocible y convertirlo, además, en una pequeña ventana desde la que contar Villamoratiel. El resultado mezcla paisaje, agricultura, patrimonio y memoria rural en un lugar que ahora tiene una nueva historia que contar a quien se acerque hasta él.






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