Día Viernes, 23 de Octubre de 2026
![[Img #33117]](https://sahagundigital.com/upload/images/10_2026/859_6831_unnamed.jpg)
En una comarca como la de Sahagún, donde los campos de cultivo dibujan buena parte del paisaje, una parcela sin cultivar puede parecer simplemente una tierra que espera su próxima siembra. Para las aves esteparias, sin embargo, puede ser mucho más: un lugar para alimentarse, cortejar, refugiarse y sacar adelante una nidada.
Esa relación entre agricultura y biodiversidad es la que pone ahora el foco sobre los barbechos. Fundación Global Nature ha publicado un plan de manejo elaborado a partir de ocho ensayos realizados durante 2026 en parcelas piloto de Cuenca, Guadalajara, Madrid y Teruel, con distintas formas de trabajar estos terrenos para favorecer a las aves propias de los paisajes agrarios abiertos.
La conclusión principal es que no basta con dejar una parcela sin cultivar. La labor que se realiza, la maquinaria utilizada y, sobre todo, el momento elegido pueden determinar que un barbecho sea o no un buen hábitat para las aves.
El planteamiento tiene especial interés para territorios cerealistas como el sureste leonés, donde los grandes espacios abiertos forman parte del paisaje agrícola y donde las aves esteparias encuentran uno de sus principales hábitats. Especies como el sisón, la avutarda, el aguilucho cenizo o el alcaraván están vinculadas a este tipo de ambientes, en los que la agricultura tradicional ha creado durante siglos un mosaico de cultivos, barbechos y espacios abiertos.
No todos los barbechos sirven para lo mismo
El trabajo de Fundación Global Nature parte de una idea sencilla: no existe una receta única. Las necesidades de las aves cambian a lo largo de su ciclo y también dependen de la especie.
Un barbecho puede ofrecer espacios despejados que favorezcan el cortejo del sisón, mientras que una vegetación con mayor cobertura puede proporcionar condiciones adecuadas para la nidificación. En otros momentos, las plantas que crecen en la parcela aportan semillas y alimento a las especies granívoras.
Por eso, elegir cuándo y cómo intervenir resulta determinante. El plan recomienda realizar las labores fuera del periodo reproductor y utilizar el manejo de la vegetación para conseguir diferentes estructuras dentro del paisaje. Uno de los indicadores empleados es la cobertura vegetal existente a mediados de junio, que permite valorar si el barbecho está ofreciendo las condiciones buscadas.
Los ocho ensayos realizados por la fundación muestran además que el objetivo no es crear una parcela perfecta para todas las especies. La clave está en mantener un mosaico de hábitats diferentes a escala de paisaje, de manera que las aves puedan encontrar en cada momento los recursos que necesitan.
La conservación, por tanto, no pasa necesariamente por dejar de trabajar el campo, sino por adaptar determinadas labores para que agricultura y biodiversidad puedan convivir.
Un asunto que también mira al campo de Sahagún
La cuestión tiene una lectura especialmente cercana para una comarca en la que la actividad agrícola ha definido históricamente el paisaje. El barbecho, los rastrojos, los linderos y las distintas parcelas de cultivo no son elementos aislados, sino piezas de un territorio que también utilizan numerosas especies.
La transformación de los sistemas agrícolas puede modificar ese equilibrio. Cuando desaparecen determinados espacios de descanso o se realizan labores en momentos poco adecuados, las aves pierden simultáneamente lugares para alimentarse, refugiarse o reproducirse.
Los resultados de estos ensayos apuntan así hacia una idea que puede resultar especialmente relevante en territorios cerealistas: la forma de trabajar una parcela puede tener consecuencias mucho más allá de la propia cosecha.
Fundación Global Nature pone ahora a disposición de agricultores y entidades de custodia el plan de manejo, con el objetivo de trasladar a otros territorios las experiencias desarrolladas en las ocho parcelas piloto. La propuesta busca hacerlo además contando con el sector agrario y apoyándose en la experiencia acumulada sobre el terreno.
Las aves esteparias, señala la organización, pueden funcionar en este sentido como un indicador de la salud de los paisajes agrícolas. Allí donde encuentran alimento, cobertura y espacios adecuados para reproducirse, también existe un determinado equilibrio entre producción agraria y biodiversidad.







Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.38