Día Martes, 27 de Octubre de 2026
Airecillo que a rastras te arrastras,
sin dueño, duelos y fronteras,
te activas a merced de elementos,
cambiando a menudo tu rumbo,
ya sea en lo más alto de un cerro,
bien en los valles y riscos umbríos;
airado e irascible te muestras
inquietando a las aves la puesta.
¡Dime! ¿Por qué te agrandas con saña,
cimbreando la quietud de las plantas,
y ninguneas a la humilde hojarasca,
desgajada de la rama que mama?
Al saberte brioso y rabioso,
das cuenta de tu ominosa bajeza
con la fuerza de una inusitada “proeza”.
Brindas miedo, rencor y temor,
prepotente y desafiante te ofreces,
siendo un peligro inminente,
pues con tanta furia embistes
que tu bronco ulular nos deprime.
Agitando hasta más allá de las nubes,
agigantas las peligrosas tormentas,
a un dañino y perturbado huracán.
Locuaz, veleidoso e invisible sujeto,
haz un alto en tu larga caminata,
imitando a la efímera y locuela mariposa,
que vuela y vuela sin ninguna secuela.






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