Había nacido entre ocres de barro compartido; era hija del silencio…. No se puede entender el mundo rural sin la mujer. La mujer ha sido y será la gran artífice de la sobrevivencia en todos los sentidos. La gran relevancia de la mujer en el mundo rural la hace creadora y partícipe del legado cultural, tradicional y ancestral. Su gran esfuerzo de trabajo y responsabilidades familiares de todo tipo, la ponen en el pedestal más alto; pero también hay que reconocer que el silencio de la historia, así como el machismo y el poder de los hombres, en muchísimas ocasiones la han relegado a un mero soporte económico y, también en muchos casos, al olvido. Y la vida, con muchas de ellas se ha portado bastante mal. De ahí la necesidad de conquistar entre todos y todas la igualdad en todos los sentidos.
Uno siempre tiene la imagen de la abuela o la madre en el recuerdo. Cuánto trabajo desarrollaban; de madrugada en verano acarrear la mies, trillar en la era, limpiar a mano o con maquina, atender la casa, los chavales, al marido y abuelos, hacer la comida, poner en la trébede en la hornilla el pote, atender la huerta y los animales, llevar a moler el trigo y el centeno al molino, a por agua a la fuente, a lavar la ropa y romper el hielo en pleno invierno… hacer el pan en el horno de barro. Muchas mujeres daban a luz arrancando garbanzos en la tierra; amamantaban sus hijos y a veces también al hijo o hija de algún rico que su mujer tenía poca leche, ayudaban al hombre con el arado allá por el otoño con las vacas de trabajo, mulas o bueyes, y encima sin cobrar absolutamente nada; todo el trabajo y el poco dinero ganado era para la casa; esas casas de adobe y tapial que con tanto sacrificio y trabajo levantaron. Muchas sobaban con los pies el barro para hacer adobes y ayudaban en la construcción de casas, pajares, cuadras…
Y quedaba tiempo para la solidaridad entre vecinos. Si alguien enfermaba, se le llevaba lo poco que había en la casa y, si había palomar, unos pichones para el enfermo, y a la escuela los niños y niñas desayunados y abrigados con lo que había…y tejían desde los calcetines hasta las mantas en algunos casos. Y así podríamos seguir enumerando tanto trabajo y tanto silencio y tanto olvido. En realidad y aunque suene a tópico, el día Internacional de la Mujer Trabajadora es todos los días de la vida. Solo hace falta llegar a la cultura, respeto y admiración por las mujeres de todo el mundo, y buscar la igualdad entre hombres y mujeres ya.
Esperemos que cuanto antes quede abolido el día Internacional de la Mujer Trabajadora por conquistar la igualdad entre hombres y mujeres.
Beni | Domingo, 10 de Marzo de 2013 a las 19:47:50 horas
Bien escrito Toño, tu reconocimiento te honra.
También es una foto preciosa.
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