Jesús Revilla Romero Jesús Revilla Romero
Jueves, 14 de Marzo de 2019
Historias de Valdescapa

La gacería. El lenguaje de los trilleros

Trabajos de antaño

[Img #19083]
 
Siempre a finales de la primavera y a principios del verano, los trilleros de Cantalejo visitaban la comarca de Sahagún, entre otros territorios del Reino de León, Castilla La Vieja y la Nueva, con el fin de poner a punto los trillos de cara a la inminente cosecha de cereal. 
 
[Img #19084]Este trabajo se desarrolló desde los tiempos de los Reyes Católicos hasta finales de los años 70, cuando se introdujeron las nuevas tecnologías en el campo; aún hay personas en Valdescapa que recuerdan el trabajo de estos hombres. 
 
Normalmente pasaban una semana en el pueblo, llegados en sus carros, con las tablas de cinco centímetros de pino negral de Cantalejo, las piedras de cuarzo de las canteras de Jadraque y Sigüenza, las puntas de París (luego de los Altos Hornos de Vizcaya) y el morillo, piedra pardusca que procedía de León, Burgos y Palencia. 
 
En Valdescapa había unos 30 o 40 trillos. Al llegar se instalaban en el pórtico del corral y allí comenzaban su trabajo. Siempre era una empresa familiar de padres e hijos, cambiaban tablas, puntas y piedras...; el trabajo era penoso, ya que llevaban hasta 3.000 piedras debajo del trillo. Y al terminar el arreglo, unas veces cobraban en dinero y otras veces en trigo. 
 
Lo que más llamaba la atención era su lenguaje, la gacería. Nadie les entendía nada cuando hablaban entre ellos. La gacería es un lenguaje que provenía de los monjes templarios que se instalaron en una ermita a poca distancia de Cantalejo. Con ellos llegaron gitanos agricultores que se asentaron en el pueblo y este grupo étnico hablaba esta jerga. 
 
Estos labradores también se dedicaban a la fabricación de aperos de labranza y en especial el trillo. Este lenguaje lo utilizaban para hablar entre ellos y así poder salvaguardar los secretos del trillo y la industria muletera (carros): así el ‘calo’ corresponde a los más típico de esta jerga. Palabras como ‘engrullón’ tiene varios significados, dependiendo del contexto. Así está ‘el engrullón del vilorio se pule gazo’ (el alcalde del pueblo tiene mala idea), ‘el engrullón del vilorio de los briqueros se pule sierte’ (el cura párroco del pueblo de los briqueros es bueno). Por lo tanto, ‘engrullón’ tiene un significado genérico que abarca a la cabeza representativa de una institución social, alcalde, obispo o cura. Adjetivos que nos dicen ‘gazo’ (malo), ‘sierva’ (viejo) , ‘pitoche’ (pequeño), los numerales, ‘guaje (uno), ‘salva (cinco), ‘pota’ (veinticinco)… También hay algunos verbos ‘atevar’ (ver), ‘pulir’ (venir). 
Hoy, un pequeño museo en Cantalejo nos recuerda esta profesión ya desaparecida y olvidada, que como decía la jota: “Algo tiene Cantalejo que es nuestro y de nadie más, la jota, la gacería y la Virgen del Pilar”. 
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