Del Lunes, 07 de Septiembre de 2026 al Lunes, 28 de Septiembre de 2026
Gerardo Guaza González
Creación literaria
La llegada II
Sobre la marcha de mi familia a Barcelona desde Sahagún
En el relato anterior dejé a mi tío Paco subido en el Shanghái Express camino de Barcelona y a mi padre viendo partir el tren desde la estación de Sahagún. Como ya dije, en menos de dos años casi toda la familia marchó a Barcelona a ganarse la vida.
Mi tía Toli se casó y fue a vivir a León allá por el 1948, mi tío Paco llegó a Barcelona en 1957, después vinieron mi primo Manolo, mi padre, mi tía Carmina y la última, mi tía Bisi. Llegaron todos entre los años 57 y 60, mi abuela Eustasia falleció el 21 de enero de 1959 (he podido encontrar un recordatorio en la caja de las fotos) y mi abuelo Gerardo alrededor de 1960.
Mi tío Paco se puso a trabajar en una empresa de transportes en la oficina, mi primo Manolo se colocó de chófer de reparto y mi padre de ayudante de reparto y cobrador, no sé si en la misma empresa.
Cuando vino mi tía Carmina se puso a trabajar en casa de unos italianos que tenían algo que ver con los laboratorios Wassermann de Barcelona, allí empezó a trabajar y allí se jubiló.
Al principio los hombres de la familia se alojaron en casa de una persona del pueblo que se llamaba Maruja ‘la Pulga’, pulga era el apodo de Sahagún; cada familia tenía el suyo. Mi padre siempre decía que estaban allí de maestresa (ahora he visto de casualidad que existe en castellano, supongo que él escuchó la palabra en catalán ‘mestressa’), les alquilaba una habitación, creo, y les daría la comida y les lavaría la ropa.
Cuando llegaron las mujeres de la familia ya alquilaron una casa en la calle Lugo. Ellos la llamaban siempre ‘la torre’, allí se juntaron la familia de mi padre, mi madre cuando se casaron y mi tía Tina, la esposa de mi tío Paco.
Cuando pasó algún tiempo se fueron comprando piso propio y se fueron de ‘la torre’, mi tío Paco a la calle Navas de Tolosa, mi tía Bisi y mi primo Manolo al barrio de Verdún, de la zona actual de Nou Barris, y mis padres (creo que yo iba de paquete también) a la Avenida José Antonio (actual Gran Vía Corts Catalanes) de Sant Adrià de Besòs. En aquella época era San Adrián del Besós y yo de pequeño pensaba que el nombre se refería a la unión de los labios, luego más tarde supe que era el nombre de un río y que la palabra era aguda y no llana.
Los domingos solíamos ir a casa de mi tío Paco en las Navas de Tolosa a tomar café y pasar la tarde. Recuerdo que pasábamos por una fábrica de la Coca Cola que había en la calle Guipúzcoa para llegar a su casa. Hace un tiempo lo recordé con mi prima Beatriz porque escribí un poema sobre ese tema. De esa forma la familia se mantenía unida y siempre en contacto, ya que entonces no existían prácticamente ni teléfonos fijos en las casas.
Cada Navidad íbamos a Sahagún a ver a mis abuelos maternos y a mis tíos y así mantenían la relación con sus orígenes. Además, mi tío Vicente nos escribía cada quince días y nos contaba lo que pasaba en el pueblo. Parece mentira que esos viajes a Sahagún ocupen en mi mente y en mi afecto un lugar tan importante. Es un territorio mítico que evoco en mis poemas muy a menudo, palabras como adobe, escarcha y nieve aparecen continuamente en mis versos. Es mi patria sentimental y el recuerdo de mis ancestros y mi origen.
En el relato anterior dejé a mi tío Paco subido en el Shanghái Express camino de Barcelona y a mi padre viendo partir el tren desde la estación de Sahagún. Como ya dije, en menos de dos años casi toda la familia marchó a Barcelona a ganarse la vida.
Mi tía Toli se casó y fue a vivir a León allá por el 1948, mi tío Paco llegó a Barcelona en 1957, después vinieron mi primo Manolo, mi padre, mi tía Carmina y la última, mi tía Bisi. Llegaron todos entre los años 57 y 60, mi abuela Eustasia falleció el 21 de enero de 1959 (he podido encontrar un recordatorio en la caja de las fotos) y mi abuelo Gerardo alrededor de 1960.
Mi tío Paco se puso a trabajar en una empresa de transportes en la oficina, mi primo Manolo se colocó de chófer de reparto y mi padre de ayudante de reparto y cobrador, no sé si en la misma empresa.
Cuando vino mi tía Carmina se puso a trabajar en casa de unos italianos que tenían algo que ver con los laboratorios Wassermann de Barcelona, allí empezó a trabajar y allí se jubiló.
Al principio los hombres de la familia se alojaron en casa de una persona del pueblo que se llamaba Maruja ‘la Pulga’, pulga era el apodo de Sahagún; cada familia tenía el suyo. Mi padre siempre decía que estaban allí de maestresa (ahora he visto de casualidad que existe en castellano, supongo que él escuchó la palabra en catalán ‘mestressa’), les alquilaba una habitación, creo, y les daría la comida y les lavaría la ropa.
Cuando llegaron las mujeres de la familia ya alquilaron una casa en la calle Lugo. Ellos la llamaban siempre ‘la torre’, allí se juntaron la familia de mi padre, mi madre cuando se casaron y mi tía Tina, la esposa de mi tío Paco.
Cuando pasó algún tiempo se fueron comprando piso propio y se fueron de ‘la torre’, mi tío Paco a la calle Navas de Tolosa, mi tía Bisi y mi primo Manolo al barrio de Verdún, de la zona actual de Nou Barris, y mis padres (creo que yo iba de paquete también) a la Avenida José Antonio (actual Gran Vía Corts Catalanes) de Sant Adrià de Besòs. En aquella época era San Adrián del Besós y yo de pequeño pensaba que el nombre se refería a la unión de los labios, luego más tarde supe que era el nombre de un río y que la palabra era aguda y no llana.
Los domingos solíamos ir a casa de mi tío Paco en las Navas de Tolosa a tomar café y pasar la tarde. Recuerdo que pasábamos por una fábrica de la Coca Cola que había en la calle Guipúzcoa para llegar a su casa. Hace un tiempo lo recordé con mi prima Beatriz porque escribí un poema sobre ese tema. De esa forma la familia se mantenía unida y siempre en contacto, ya que entonces no existían prácticamente ni teléfonos fijos en las casas.
Cada Navidad íbamos a Sahagún a ver a mis abuelos maternos y a mis tíos y así mantenían la relación con sus orígenes. Además, mi tío Vicente nos escribía cada quince días y nos contaba lo que pasaba en el pueblo. Parece mentira que esos viajes a Sahagún ocupen en mi mente y en mi afecto un lugar tan importante. Es un territorio mítico que evoco en mis poemas muy a menudo, palabras como adobe, escarcha y nieve aparecen continuamente en mis versos. Es mi patria sentimental y el recuerdo de mis ancestros y mi origen.







Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.93